
Luego supimos que no pocos dirigentes comunistas —al igual que, en general, militantes de la izquierda crapulosa de uno y otro sitio de América Latina—, tanto de las altas esferas como de los que llaman de base, en muchos casos utilizan las palabras malsonantes, la ofensa cruda contra sus adversarios —que son todos los que no sean comunistas.
Los comunistas dichos, en no pocas ocasiones se burlan, pero no argumentan.
Así tenemos que ahora la esposa del gobernante cubano Miguel Díaz- Canel, Lis Cuesta, tuvo un rapto de euforia marxistaleninista durante su asistencia a la reciente conmemoración del Día Nacional de Vietnam.
Así, de repente, sin que viniera al caso, ella dejó saber en su cuenta de X: “¡Sufran, imperialistas ridículos! ¡Esta es la celebración de la VICTORIA del rojo, de la hoz y el martillo, del SOCIALISMO; la VICTORIA de la resistencia, la dignidad y el valor!”.
Como se puede apreciar en esta alocución, además de incoherencia se notan algunos problemas de significado. Por ejemplo: los imperialistas son “malos, perversos, asesinos”, etcétera. Pero ridículos no.
¿La victoria del rojo y la hoz y el martillo a esta hora?
¿Resistencia y dignidad?
Si se refiere a la resistencia del pueblo de Cuba —o lo que queda de él allá en su tierra—, pues esta ocurre porque a aquellos cubanos no les queda más remedio: carecen de electricidad, de alimentos, de transportación, de agua corriente, etcétera, pero la cárcel tiene las puertas abiertas.
Un dólar en Cuba vale 400 pesos cubanos.
El salario mínimo de los cubanos es de 2.100 pesos mensuales, el salario medio de 6.000 pesos mensuales.
El avión en que viajó Lis Cuesta y su grupo a Vietnam cuesta 11.000 dólares la hora.
Lis Cuesta no está “oficialmente” reconocida como Primera Dama (como otros, este título no es más que una aberración imperialista): sin embargo, ella suele viajar a países de aquí y de allá con su esposo.
Sabemos que una persona que debe concurrir a esos actos de alto nivel de política internacional, no debe vestirse como aquella infeliz Magdalena Hernández, de allá de Santa Clara, según se ve en unas fotos que ella ha subido a Internet recientemente, pero tampoco hay que exagerar: las gafas italianas marca Dolce & Gabbana que exhibe Lis Cuesta en Italia cuestan 270 dólares (más de 50 salarios mínimos) y aún se está averiguando cuánto le habrá costado el diseño y confección en “Saday Modista” del vestido que ha lucido en Hanoi.
Asimismo, seguramente Lis Cuesta anda por Vietnam con su reloj Cartier; uno de los más baratos de esta marca anda por los 5.000 dólares.
Diría el negro Papo: “Agárrame esa ballena por el chorrito”.
Fuente: Diario de Cuba