
Acabo de terminar el poemario Efluvios (Media Mix 305 Ediciones, Miami, 2025) de un tirón… y lo hice casi completamente conduciendo tras hacer la compra. Entre semáforo y semáforo.
Otra vez Joaquín Gálvez descifra lo poético sin detenerse estrictamente en lo anecdótico. Estamos ante un libro delicioso, bueno para leer en cualquier lugar y sobre todo, en esta época digital del exhibicionismo exprés en que vivimos, a toda velocidad.
Saliendo de donde haya que salir. Llegando a donde haya que llegar. Atravesando las redes sociales.
Poesía, de tan empática, determinante, omnipresente.
«La vida es una fiesta en una gota de rocío», escribe Gálvez aquí, condensando en una sola imagen la filosofía que atraviesa todo el poemario: descubrir lo infinito en lo mínimo.
Al decir del escritor y crítico José Hugo Fernández, Efluvios es «un manojo de aforismos, epigramas, máximas de carácter filosófico y síntesis lírica» que, «prodigando desenfado y rigor profesional a partes iguales, traspasan lo filosófico, lo literario y lo introspectivo para ilustrar cómo la poesía suele elevarse sobre las fragilidades humanas y alcanzar el cenit.»
Gálvez consigue convertir lo cotidiano en materia de asombro y que las fragilidades humanas aparezcan iluminadas por una inteligencia serena, libre de solemnidad. Así, el poeta bromea:
La gloria puede ser tan relativa que se convierte en una trampa.
Puse en Facebook un poema mío bajo la autoría de Bukowski
y tuvo más de 100 me gusta.
Luego puse un poema -poco conocido-
de Bukowski bajo mi autoría
y solamente este impostor le concedió un me gusta.
O ya en un plano más reflexivo:
Aunque existan mil y una noches,
las noches de Arcadia y las noches de París,
siempre habrá una noche sin nombre,
una noche íntima e impersonal.
Otra versión de la noche como ‘Otra acepción de la lluvia’, el poema a mi modo de ver cumbre de la obra de Joaquín Gálvez.
No se pierdan este libro. Lo necesitarán.
