Parece que con la intensidad del momento la capacidad movilizativa de la comunidad cubana en el exterior crece, particularmente la del exilio en las afueras de la Casa Blanca. Si los cubanos en Estados Unidos logran mantener a varios miles de manifestantes por la libertad de Cuba durante varios días en Washington, muy probablemente generen algún tipo de compromiso o esfuerzo fundamental por parte de la administración Biden.
Habría que contagiar también a venezolanos, colombianos, nicaragüenses, ecuatorianos y a todos aquellos sectores inmigrantes que de una forma u otra, directa o indirectamente, han adquirido sensibilidad frente a la desgracia de la influencia castrista en el continente. Hasta a chinos y coreanos si es preciso. Que las distintas caravanas no solo lleguen a Washington, sino que se mantengan allí al menos por 72 horas. Y así sucesivamente, en una espiral de relevos, retroalimentando una concentración permanente de miles de personas.
Se trata, sin duda, de un desafío monumental, inviable en cualquier circunstancia que no sea extraordinaria. Esta, tras las protestas masivas del 11 de julio en Cuba y la consiguiente reacción represiva de un régimen abusador, está claro que lo es.
Jóvenes se solidarizan con el Movimiento San Isidro en Miami. 25 de noviembre de 2020
El régimen siempre lo supo, el enemigo nunca fue el Norte sino el pueblo. La soberanía no era otra que la soberanía del engaño. Hacen lo que sea, matan, sí… lo hicieron en el 59′ y vuelven a hacerlo hoy.
El principio: que no hay principios. La verdad: que todo lo que dicen es mentira. La revolución: sólo la que los llevó al poder. El apoyo: el que imponen por chantaje, o ese otro de quienes estudiaron todos los procesos menos el que los hace esclavos.
La ideología: da igual si era absurda, era una herramienta. El objetivo: vivir eternamente de otros. La familia: la de ellos, las demás que se sumen o se rompan.
Igual fue con Stalin, igual fue con Mao y en la Europa oriental. Es un engendro de criminales y hoy, más que nunca, de sus cómplices.
El opositor venezolano Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, acusó este sábado al régimen de Nicolás Maduro de financiar la «represión y la persecución» en Cuba, tras tuitear una foto de la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, con el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel.
«Mientras el mundo rechaza la represión y la persecución, la dictadura de Maduro la financia en Cuba. Tienen años cooperando en la violación de derechos humanos», declaró Guaidó, quien aseguró sobre la foto:
«Representa desprecio por el ser humano, no representa a los venezolanos y cubanos que luchamos por libertad y democracia».
Díaz-Canel recibió el viernes en La Habana a la vicepresidenta de Venezuela, quien manifestó su apoyo a la dictadura cubana tras las masivas protestas ocurridas en el país. El pasado 11 de julio, en decenas de ciudades y poblados de Cuba, la gente se echó a las calles espontáneamente, con miles de manifestantes clamando libertad y “Patria y Vida”.
El régimen respondió con violencia y los desaparecidos se cuentan por cientos. También respondió con un apagón tecnológico que dejó a la población sin posibilidades de coordinarse o denunciar en tiempo real secuestros, palizas, tiroteos y todo tipo de operaciones encubiertas.
Ahora, mientras las imágenes de la represión militar y paramilitar del día 11 y posteriores recorren los medios y redes sociales de todo el mundo, Díaz-Canel pretende que su gobierno es víctima de “terrorismo mediático”.
La visita de Delcy Rodríguez extiende una tradición de intimidad represiva que dura ya más de 20 años entre chavismo y castrismo. En etapas de crisis o rebeliones libertarias ambos regímenes han mantenido siempre intensas consultas e intercambios.
La liberación de Cuba, cual efecto dominó, probablemente derribaría el castillo de naipes de Nicolás Maduro y Daniel Ortega en Venezuela y Nicaragua, extendiendo una ola de rechazo a la ultraizquierda en América Latina.
El castrismo constituye una especie de sala de máquinas de la desestabilización regional, cabeza de playa de Rusia y China, referente antinorteamericano de toda clase de gobiernos y movimientos extremistas, o empobrecedores, y principal asesor para la represión en el hemisferio. Todo lo cual conspira, directa o indirectamente, contra la seguridad nacional y la estabilidad geopolítica de Estados Unidos.
También, el pueblo de Cuba, a diferencia del de Venezuela o Nicaragua, cuenta con un exilio influyente a un tiro de piedra, en Miami y en Washington, con representantes tanto en el Poder Legislativo como en el Ejecutivo, lo mismo en el Partido Republicano que en el Demócrata (funcionarios, congresistas, senadores, etc.).
Medidas radicales que hagan pagar un alto precio por la represión en Cuba, o algún tipo de operación humanitaria o tecnológica que garantice a la población cubana indefensa conexión a Internet y cierta protección frente a los abusos del aparato totalitario, no deberían descartarse durante este caliente verano.
"Fue tan espontáneo que fueron con sus sillas y todo". Dalgis Fernández en Facebook
«Cerraron más el acceso a internet en Cuba. Desde hace un rato, además de los sitios y servicios a los que solo se podía acceder con VPN, se ha sumado la caída de velocidad de conexión a la web. No sé qué estará pasando pero el ‘ojo de Sauron’ no quiere que veamos… solo él puede mirar. Me dice un amigo que en Pinar del Río está totalmente ‘tumbada’ la internet. Varios colegas de La Habana tampoco tienen ninguna posibilidad de mantenerse conectados. No sé cuánto tiempo más podré estar conectada. Una pena porque quería publicar un video de la fila de ómnibus llevándose a los participantes del acto del Malecón después de que finalizara… por unas calles donde el transporte público es hoy casi inexistente». Yoani Sánchez
«En la RDA también hubo ‘actos de reafirmación revolucionaria’ cuatro semanas antes de la caída del comunismo. ¡Ánimo mi Cuba!». Lucía González
«Una pequeña protesta se tornó masiva contra el comunismo. En Cuba el 11 de julio. En Rumanía el 17 de diciembre de 1989. La Securitate disparó contra el pueblo. Miles tomaron las calles al grito de ¡libertad! Ceausescu convocó a una movilización de apoyo. Su fieles llenaron la plaza. Horas después lo fusilaron. En Cuba, Díaz Canel convocó a sus fieles. Les entregó porras para golpear. Golpearon. Aplauden. Por ahora…». Armando López
«La dictadura totalitaria que intervino en toda Latinoamérica y Africa promoviendo rebeliones y revoluciones de corte marxista y populista, cuyo principal objetivo era ‘crear dos, tres, muchos Vietnams’, ahora grita horrorizada de que alguien siquiera la mire de reojo».Roberto Lozano
«Mucha gente no entiende que al castrismo, como a cualquier extremismo -asuma la ideología que asuma o pertenezca al bando que pertenezca-, la realidad no le entra por un oído y le sale por el otro, sino, simplemente, no le entra. Porque no tiene oído. Porque no oye. Vive en un mundo paralelo donde se escucha a sí mismo únicamente, dentro de un globo donde la patria es un partido o una ideología o una familia, los Castro, y quien diga lo contrario es un traidor. El problema consiste en que ese globo pretende ser la realidad, obligar a la realidad a amoldarse a su fantasía permanente. Un problema que solo puede resolverse, visto lo visto, muertos los muertos, desaparecidos los desaparecidos, explotando el globo. Ya sea con una aguja o con un proyectil». Armando Añel
A nadie, salvo a los psicópatas, les gusta ser percibidos como los inductores del terror. Eso fue lo que cambió abruptamente el domingo 11 de julio. Regresaron, volando del más allá, Esteban Ventura y Conrado Carratalá, dos famosos asesinos de Batista, y se confundieron con los revolucionarios. Se modificó sustancialmente el relato. Los revolucionarios pasaron de ser los protagonistas de una historia gallarda de resistencia frente a la adversidad a ser percibidos como lo que son: unos abusadores que les pegan, hasta matarlos, a jóvenes desarmados que piden libertad.
El estallido social se veía venir. El Movimiento San Isidro y la canción Patria y Vida fueron los puntos de inflexión. Su gobierno, presidente, no supo responder. Como siempre han hecho, dieron un do de testículo sin advertir que las circunstancias son otras. Fue un error no conversar con esos jóvenes.
El 11 de julio de 2021 todo comenzó a cambiar en Cuba. No es el final, pero sí el comienzo del final. Lo dijeron, antes de que ocurriera, entre otros, muy preocupados, Yoani Sánchez en 14yMedio, y el cura José Conrado Rodríguez a todo el que lo quisiera oír. Esta vez sería distinto. No era una crisis habitual.
Los cubanos llevan décadas subalimentándose en casas semiderruidas por la incuria de sus gobernantes. Con frecuencia, tienen que evacuar sus viviendas porque se vienen abajo. La educación y la sanidad son del tercer mundo (menos para los “mayimbes”, claro). Las ropas, los zapatos y los teléfonos móviles son objetos tan preciados que te pueden matar para quitarte unos tenis o un celular. El transporte es del cuarto mundo. Internet va y viene al criterio de los jefazos. Y, sin embargo, nada pasaba.
¿Qué ocurrió el 11 de julio? Sucedió que Fidel murió a fines del 2016 y Raúl, aparentemente, se había retirado. Sucedió que casi se acabaron los alimentos. Las manipulaciones oficiales con la moneda terminaron de hartar a la sociedad porque era una estafa tras otra. Nada irrita más al trabajador que le paguen en una moneda sin poder adquisitivo y le vendan en una divisa que vale 20 o 30 veces más que su magro salario. Sucedió el calor del espantoso verano cubano y la ausencia de abanicos eléctricos y mucho menos de aires acondicionados.
Díaz Canel brinda en Corea del Norte por la legitimación de la dictadura de Kim
Sucedió la pandemia del Covid 19. Ustedes, presidente, gestionaron muy mal esa crisis. Las vacunas “Abdala” ni siquiera tienen el visto bueno de las autoridades sanitarias cubanas o venezolanas. Sólo han llegado a un porcentaje minúsculo de la totalidad de los habitantes de la Isla, mientras 12 millones de vacunas han ido a parar a Venezuela. Se han atrevido a decir que su eficacia es del 92%, tras tres dosis. ¿Por qué ese 92%? ¿Para no ser menos que la vacuna rusa? Con la vida de las personas no se juega, presidente. La secretividad no es una virtud en estas cuestiones. Ya sabe, porque lo dijo Martí, que no se manda una República como si fuera un campamento militar.
Ustedes carecen de verosimilitud, presidente. Ni dentro ni fuera del país les creen una palabra. No se puede mentir a la gente durante tanto tiempo. Fidel juró que no era comunista al principio de la revolución. Luego se contradijo y aseguró que se hizo marxista leninista en la etapa universitaria. Acusó a EE.UU de todos los males que afectaban a Cuba. Incluso, de mandarle los ciclones. Le llamaba “bloqueo” al “embargo”, unas medidas que limitaban las transacciones comerciales entre los dos países, producto de las confiscaciones de empresas norteamericanas sin pagar un céntimo de indemnización.
Estas confiscaciones comenzaron durante el gobierno de Eisenhower y se intensificaron en los mil días de Kennedy. Pero cuando Obama restableció relaciones en el 2014 y trató de allanar el camino entre ambas naciones, lo acusaron de imperialista y de tener intenciones ocultas de anexar a la Isla, tendencia que, supuestamente, estaba presente en Estados Unidos desde comienzos del siglo XIX, a partir de la presidencia de Thomas Jefferson.
Usted, presidente, si no quiere provocar un golpe militar, tiene que abrirse al diálogo con la sociedad. Ya se han dado de baja miles de personas. Los más conspicuos son los artistas que todos conocemos: Chucho Valdés, los Van-Van, Leo Brouwer (sobrino-nieto de Ernesto Lecuona) y Silvio Rodríguez (se lo está pensando). Pero hay un general, Viceministro del Ministerio del Interior, llamado Jesús Manuel Burón Tabit, muy disgustado con el cariz que han tomado los atropellos en Cuba, de acuerdo con Juan Juan Almeida y publicado en ABC de Madrid. Aunque si este no fuera, otro lo sustituiría.
Raúl, a sus noventa años, está muy viejo y ha vivido para complacer a Fidel. No tiene remedio. Incluso después de enterrado, el Comandante gravita sobre todos ustedes. ¿Qué dijeron en las reuniones? Se preguntaron qué hubiera hecho Fidel Castro. Pero Fidel no entendía nada del mundo actual, y murió entretenido dedicado a la producción de moringa. Podía vencer, pero no convencer. La democracia sirve, entre otras cosas, presidente, para evitar la violencia. Es verdad que usted puede perder el poder, pero de qué le sirve el gobierno si usted es universalmente repudiado. La revolución cubana fue ejemplar en sus comienzos, pero el proceso fue rechazado paulatinamente. Los últimos vestigios de lozanía los perdió el 11 de julio pasado. A partir de entonces han quedado como asesinos y matones. Ese rol, presidente, no le gusta a nadie. Continuarán las deserciones.
El castrismo ha quedado desnudo frente al mundo y sin posibilidades de encasquetarse algunos de los disfraces con que solía disimular su esencia criminal.
Ya se sabe que se trata de un sistema encabezado por un pequeño grupo de bandoleros capaces de las peores vilezas en aras de conservar el poder.
En realidad, no cabe aludir novedad alguna, simplemente estamos ante la ratificación de una gran estafa, de ver en tiempo real la pavorosa concatenación de hechos que revelan las manifestaciones delincuenciales de un gobierno capaz de matar a cualquiera, incluso a niños, a plena luz del día, con una retahíla de garrotazos o accionando el gatillo de una pistola.
Desde el 11 de julio, las hordas de esbirros y chivatos han desatado toda su ira contra los miles de participantes en las manifestaciones espontáneas que han tenido lugar en diversas localidades de la Isla, a causa del hastío producido por el círculo vicioso de las agonías que crecen en los bordes del agobiante racionamiento, la falta crónica de medicinas, las cada vez más desesperantes carencias alimentarias, los constantes abusos de la policía, la sempiterna e insoluble crisis habitacional y las promesas de un futuro mejor que se desvanecen más rápido que una voluta de humo.
Los excesos de las tropas especiales, policías y paramilitares, han copado el ciberespacio, más allá de los esfuerzos del régimen por ocultar los episodios sangrientos con la suspensión o limitación de las conexiones en todo el territorio nacional.
El mundo ha sido testigo de la violencia zoológica ejercida sin contemplaciones en avenidas y callejones contra manifestantes pacíficos que demandan a grito limpio ¡libertad!, ¡abajo el comunismo!, y la renuncia del presidente escogido por Raúl Castro para garantizar la continuidad del marxismo esperpéntico y trasnochado que nos impusieron hace más de seis décadas.
La revolución cubana agoniza en las penumbras del descrédito. De nada le vale a sus voceros y amanuenses insistir en la defensa de un conjunto de valores que dan fe de una decencia e hidalguía inexistentes.
Fidel Castro, quienes lo secundaron en su aventura y los elegidos para conservar el funesto legado de una gesta redentora que murió al nacer, cargan con el peso de la derrota, aunque aún no se haya concretado en su totalidad.
Cuba es una suma de ruinas, un portento de desilusiones, un extraño híbrido de manicomio y barracón.
El asunto es que los esclavos se hartaron de tantas humillaciones y salieron a reclamar, a voz en cuello, la definitiva emancipación.
No importa que la bestia redoble la fuerza de sus zarpazos y continúe sumando muertes, desapariciones forzosas y heridos.
Su fin se acerca inexorablemente. El mundo y la gran prensa observan la tragedia y poco a poco van tomando cartas en el asunto.
El tardocastrismo se consume en su propia maldad. Se le acaban las coartadas. Se despide manchado con la sangre de ese pueblo que usó por tanto tiempo para lograr sus perversos fines dentro y fuera del país.
Su tumba no será un vergel. Reposará, para siempre, en el basurero de la historia, entre la peste, las moscas y los gusanos.
Algunos artistas de renombre internacional como Leo Brouwer, Chucho Valdés y Van Van han expresado, de una u otra manera, su rechazo a la represión del Estado cubano contra el pueblo. Que yo sepa, lo han hecho solo en las redes sociales. Muy bien y aplausos.
Pero eso no basta. Si de verdad piensan así, deben usar su propio prestigio para denunciar abiertamente la represión. Quienes se han tirado a la calle desde el pasado 11 de julio no tienen ni prestigio ni carreras que cuidar ni dinero. Por el contrario, para el Estado son no-personas, criminales y delincuentes. No van a investigar los muertos porque esas vidas no les importan.
Pero cada artista, escritor, intelectual, músico, actor, director de cine que tenga visibilidad internacional, y a quien, por lo mismo, el Estado no puede descalificar ni llamar mercenario sin descubrir las mentiras que ha fabricado, si no usa ahora ese poder para defender a los que lo tiran todo al fuego entonces lo está usando para apoyar la represión.
Y aquellos como Víctor Fowler y Nancy Morejón, que arremetieron contra la declaración conjunta de Harvard, ahora tienen una oportunidad única: o dan la cara y suman sus voces a la de Díaz-Canel y llaman a los cubanos criminales y delincuentes, o hacen, por fin, lo que debieron hacer hace mucho tiempo.
Nunca le he exigido a nadie, ni acepto que me lo exijan, que tome posición. Pero no soy yo, ni es nadie en particular. El Estado, al mostrarse en su represión brutal, es el que ahora ha eliminado cualquier excusa para el silencio.
Van a hacer juicios sumarios y van a aplicar condenas duras, porque tienen miedo y porque quieren infundir terror. Por eso ahora hacen falta todas las voces capaces de salirles al paso.
We are writing to you, free and successful businessmen, with enormous management capacity and initiative, in the hope that you can help us at a time when the Cuban people suffer the brutality of an oppressive regime. Specifically, we ask for your contribution to provide directly or through the alliances that you consider feasible, in coordination with the Biden Administration if necessary, an Internet without filters in Cuba. An Internet independent from Cuban state companies, which protects the population from government abuse and allows Cubans to free themselves.
As you may know, on July 11, even with the Internet running, Cubans took to the streets in dozens of cities across the island, demanding freedom and basic subsistence resources. In response, the totalitarian regime resorted to two immediate measures of force: direct violence against protesters – which included beatings of women and children, torture and firearms shooting – and disconnection from the Internet. Already the dead, wounded and imprisoned are accumulating, although, precisely because of the computer blackout imposed by the dictatorship, it is not yet possible to offer the exact number of victims.
In this third millennium, providing the Cuban population with unfiltered Internet is like, in other areas or times, saving a country from an epidemic. The great epidemic that Cubans suffer is censorship, the impossibility of coordinating freely, without being spied on by the regime in power or suffering from technological blackouts. Rest assured, dear friends, that in a future free Cuba, Cubans will know how to thank your inventiveness and generosity with the emphasis that an effort of such extraordinary dimension deserves.
Estimados Jeff Bezos, Mark Zuckerberg y Elon Musk:
Nos dirigimos a ustedes, empresarios libres y exitosos, con una enorme capacidad de gestión e iniciativa, con la esperanza de que puedan ayudarnos en momentos en que el pueblo cubano sufre la brutalidad de un régimen opresor. En concreto, pedimos vuestra contribución para que provean directamente o por medio de las alianzas que consideren factibles, en coordinación con la Administración Biden si es necesario, un Internet sin filtros, independiente de las empresas estatales cubanas, que proteja a la población del abuso gubernamental y le permita liberarse.
Como tal vez ustedes conocen, el pasado 11 de julio, aún con Internet en funcionamiento, los cubanos se lanzaron a las calles en decenas de ciudades de toda la Isla, demandando libertad y recursos básicos de subsistencia. En respuesta, el régimen totalitario recurrió a dos medidas de fuerza inmediatas: la violencia directa contra los manifestantes —la cual incluyó palizas a mujeres y niños, torturas y disparos de armas de fuego— y la desconexión a Internet. Ya los muertos, heridos y encarcelados se acumulan, aunque, precisamente por el apagón informático impuesto por la dictadura, aún no es posible ofrecer el número exacto de víctimas.
En este tercer milenio, proveer Internet sin filtros a la población cubana es como, en otros ámbitos o épocas, salvar a un país de una epidemia. La gran epidemia que padecen los cubanos es la censura, la imposibilidad de coordinarse libremente, sin ser espiados por el régimen en el poder o padecer apagones tecnológicos. Estén seguros, estimados amigos, que en una futura Cuba libre los cubanos sabrán agradecer vuestra inventiva y generosidad con el énfasis que merece un esfuerzo de tan extraordinaria dimensión.
Dear Jeff Bezos, Mark Zuckerberg and Elon Musk,
We are writing to you, free and successful businessmen, with enormous management capacity and initiative, in the hope that you can help us at a time when the Cuban people suffer the brutality of an oppressive regime. Specifically, we ask for your contribution to provide directly or through the alliances that you consider feasible, in coordination with the Biden Administration if necessary, an Internet without filters in Cuba. An Internet independent from Cuban state companies, which protects the population from government abuse and allows Cubans to free themselves.
As you may know, on July 11, even with the Internet running, Cubans took to the streets in dozens of cities across the island, demanding freedom and basic subsistence resources. In response, the totalitarian regime resorted to two immediate measures of force: direct violence against protesters – which included beatings of women and children, torture and firearms shooting – and disconnection from the Internet. Already the dead, wounded and imprisoned are accumulating, although, precisely because of the computer blackout imposed by the dictatorship, it is not yet possible to offer the exact number of victims.
In this third millennium, providing the Cuban population with unfiltered Internet is like, in other areas or times, saving a country from an epidemic. The great epidemic that Cubans suffer is censorship, the impossibility of coordinating freely, without being spied on by the regime in power or suffering from technological blackouts. Rest assured, dear friends, that in a future free Cuba, Cubans will know how to thank your inventiveness and generosity with the emphasis that an effort of such extraordinary dimension deserves.
Es totalmente mentira que en las barriadas habaneras existe apoyo, multitudinario o masivo, al régimen del dictador Miguel Díaz-Canel. Todo lo contrario. En cada barriada de esta ciudad, los ciudadanos solo alzan su voz y miradas para expresar: se acabó el abuso.
Es totalmente mentira que las organizaciones de masas [CDR, FMC, CTC, PCC, UJC] a nivel comunitario están en los barrios. No pasan de una treintena los que, entre consignas y banderitas de papel, se desgañitan en las sedes nacionales y provinciales de estas organizaciones.
¿Por qué el NTV no pone las imágenes del repudio popular al dictador Díaz-Canel y a Ramiro Valdés?
¿Por qué el NTV no pone las imágenes de represión violenta a manos de los elementos de las Fuerzas Armadas [FAR] y Ministerio del Interior [MININT] contra manifestantes pacíficos?
¿Que somos delincuentes? No familia, porque entonces en Cuba hay once millones de delincuentes.
Quisieron controlar la narrativa apagando tecnológicamente a Cuba, pero resulta que el corazón de las personas no lo pueden apagar.