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Les Luthiers

Les Luthiers.

La primera vez que escuché a Les Luthiers fue una hermosa cantata dedicada al laxante. Se titulaba “Laxatón”. Era deliciosa. La risa surgía de la incongruencia entre aquellos jóvenes   –estábamos en 1972- vestidos de frac, a los que no se les movía un músculo de la cara, pero hablaban del movimiento de los intestinos, en medio de una pieza musical rigurosamente articulada. Me parecieron geniales.

Era el calvo del grupo y tenía una gracia natural inusual. Marcos Mundstock ha muerto, hace unos días, a los 77 años. Fue fundador de Les Luthiers, un septeto, que se convirtió en sexteto y luego se transformó en quinteto. Se trata de un excelente grupo argentino de cómicos-músicos, o al revés, creado en 1967 por Gerardo Masana, muerto prematuramente en 1973.

Se les llama luthiers a los fabricantes de instrumentos musicales, de manera que el nombre, en francés, reflejaba una de las más creativas facetas del ensemble: podían hacer música interesante casi con cualquier cosa que se pudiera soplar, rasgar , o percutir. Inventaban los instrumentos. Como Leonardo da Vinci, quien fabricó un órgano de papel que sonaba razonablemente.

Cuando era niño, en Cuba, vi, me reí y disfrutaba de Gaby, Fofó y Miliki, unos payasos españoles que tocaban varios instrumentos. Fue tal la acogida del grupo que los payasos decidieron arraigar en la Isla. Pero, cuando ya estaban consolidados, “en eso llegó el Comandante y mandó parar la diversión”. Los payasos y sus familias también se largaron de Cuba, entre los millares de compatriotas que huían despavoridos, no sin antes ver censurada una inocente canción que solían entonar: “El ratoncito Miguel”. ¿Por qué? Por una estrofa que decía: “la cosa está/ que horripila y mete miedo de verdad”.

Pero ahí no terminaba la canción. A la Seguridad del Estado le parecía que incitaba al magnicidio, aunque hubiese sido escrita por Félix B. Caignet (El derecho de nacer) mucho antes de la aparición de Fidel Castro en la historia del país. Así finalizaba: “Usted verá/ como de hambre un ratón se morirá, /no hay queso ya, / y mucho menos una lasca de jamón, / vamos a ver/ quién va a arrancarle a Misifú el corazón”. Misifú era el gato. Resultaba intolerable para el G-2.

Me volví a encontrar a Gaby, Fofó y Miliki en Puerto Rico. Le tocó a mi hija Gina disfrutar de ellos. En 1970 me fui a España con mi familia. Y allí estaban los “payasos de la tele”, como eran conocidos, haciendo de las suyas, tan divertidos y talentosos como siempre. Entonces la familia había crecido y le alegraron el corazón a mi hijo Carlos. Era como si el acordeón que tocaban se hubiera convertido en la divertida banda sonora de nuestras vidas.

Los Luthiers son payasos que no visten de payasos ni se colocan la nariz roja. Hacen un humor inteligente, a veces absurdo, a base de equívocos, retruécanos y autodegradación. El público adora la autodegradación. Si hay algo insufrible es la petulancia. Pero son payasos que desempeñan roles. Marcos Mundstock era el “Cariblanca”, el clown perfecto. Era elegante, decía cosas más o menos sensatas con su bien impostada voz de barítono, y le daba pie a Daniel Ravinovich –otro de los fundadores- para que pudiera fungir de payaso “Augusto”. Ravinovich murió en el 2015. Tuvo una creatividad asombrosa.

Fue afortunado para la imagen del país que Les Luthiers hayan vivido y triunfado en los años setenta y ochenta del siglo pasado, cuando Argentina obtuvo la democracia, la volvió a perder y la recobró nuevamente, tal vez como consecuencia inesperada de la derrota de la Guerra de las Malvinas. Argentina era mucho más que los matarifes y brujos que ocuparon el poder, y era considerablemente mejor que los sacatripas de la izquierda que se le oponían. Argentina era Borges y Favaloro, era Sábato y Aguinis, era Piazzola y Ginastera. Era, también, Les Luthiers. Adiós, maestro Mundstock. El mejor homenaje que puede hacerle el grupo es continuar haciendo reír a todos.


 @CarlosAMontaner. El último libro de CAM es Sin ir más lejos (Memorias). La obra fue publicada por Debate, un sello de Penguin-Random House. Se puede obtener por medio de Amazon Book

Citas e interrogantes en tiempos de coronavirus (V)

¿Cómo golpea el coronavirus la sociopolítica de este tercer milenio interactivo? ¿Qué escenarios estrena la expansión universal de la epidemia? ¿Y mientras tanto, en Cuba?

“Nace un nuevo racismo (el de los infectados), impunidad sin juzgados, sin derecho, sin disyuntiva, bajo el poder mediático infotaiment (de la información como entretenimiento), aún más corporatocrático médico militar, (para)policial y luego… los chivatos: Hoy necesitamos saber quién tose y quién no en nuestro entorno”. Adrián Morales en Neo Club Press

«Es alarmante que Podemos aproveche la catástrofe para imponer su agenda». Ibsen Martínez en El Mundo.

“Primero se fija el precio de un producto. Luego, se dosifica para que haya un desabastecimiento controlado. Después se va exhibiendo en Radio y Televisión Española cómo el Estado reabastece y detiene a pérfidos estraperlistas, contrabandistas y especuladores. Y ya tenemos nuestra URSS, ¿verdad, Pablo?”. Juan Pina en Twitter

“Los profesores de Derecho John Yoo (Berkeley) y Robert Delahunty (St. Thomas) abogan no sólo por imponer sanciones económicas a los funcionarios chinos implicados en el estrago y a las compañías chinas que están sacando tajada de la pandemia, sino por gravar sustancialmente las importaciones chinas, restringir las inversiones chinas, expropiar propiedades chinas y, ¡no va más!, cancelar la deuda norteamericana con el gigante comunista (1,7 billones de dólares)”. Mario Noya en Libertad Digital

Y mientras tanto, en Cuba:

«Enix Berrio Sarda, economista y jurista, asesor del Movimiento San Isidro, quizás uno de los hombres más inteligentes de Cuba, un señor y todo un caballero, desapareció en acto vandálico de secuestro gubernamental… en un momento donde la gente se enferma y muere por un pandemia originada en China, otra dictadura comunista que acalla las voces discordantes», expresó el artista Michel Matos en Facebook. «No vamos a tolerar demasiado de esto. Estamos hartos de sus abusos, arbitrariedades y carencias innecesariamente impuestas».

 

Sacramento Acebo, el delito de ser cubano

Las Tunas aparenta tranquilidad. Aldea con casas bajas, que en su mayoría no sobrepasan la segunda planta, con una población de alrededor de 100 mil habitantes. Sitio monótono. Su gente, trabajadora, atenta y cariñosa, ahora, en tiempo de pandemia, desanda de cola en cola para poder llevarse algo de comer. También he visto a mendigos que revuelven los latones de la basura y duermen en las paradas de ómnibus. Locos que gritan a sus fantasmas en calles y parques.

Esta es la ciudad de Guillermo Vidal Ortiz, autor de Matarile y de una veintena de libros de cuentos y novelas memorables.

Nadie en la calle se pregunta cuántos nacimientos o muertes hay a diario en esta ciudad, ni sus causas. A nadie más que a los implicados interesan estos acontecimientos terrenales.

Aquí el tedio se aprovecha al máximo. La mayoría de los artistas y escritores no pierden tiempo en las “minucias” de la cotidianidad: lo invierten en engrosar su obra personal.

Con este ostracismo obligatorio, un amigo, cristiano, escritor, pintor, diseñador gráfico (buen vecino, excelente hijo, persona auténtica, honesta e intachable), vive hoy la peor pesadilla de su vida. Cuando permanecía en la calma del hogar junto a sus ancianos padres y su hermano, también artista y débil visual, su cuarentena fue violada.

Procedo a relatar la macabra historia que me fuera contada de primera mano por el propio afectado, Sacramento Acebo, para informar o aclarar a todos sus amigos algunas generalidades sobre los últimos e inconvenientes sucesos acontecidos a él y a su familia:

“El pasado lunes 27 de abril, se presentó a mi puerta un funcionario de Salud Pública alegando la necesidad de pasar a mi vivienda para efectuar la revisión de los tanques de agua, etc.; con respecto a la ya común ‘campaña anti-Aedes’ (mosquito)… Yo le explico que no me es posible darle entrada en esta ocasión, por causa de que, en mi hogar, mis padres ancianos eran vulnerables al Covid-19; sobre todo mi madre, por ser cardiópata extrema y haber estado recientemente con neumonía, además de señalarle el detalle de que él no llevaba ningún medio de protección adecuado (ni siquiera un par de guantes).

El funcionario alegó que tenía que dejarle pasar a inspeccionar, porque en la zona se habían encontrado casos de dengue y era imperiosamente necesario (situación que no confirmó hoy ninguno de mis vecinos). Ante esta obvia contradicción de funciones (su labor y mi deber de protección familiar), le expliqué que, para su tranquilidad, en mi casa no había ni un mosquito, y que los tanques de agua estaban y están debidamente tapados. Que, si mi palabra no bastaba, yo podría filmar con mi móvil para que pudiese verlo por sí mismo, y luego abrir los tanques y filmar y fotografiar dentro, con un bombillo mucho más potente que la linterna o la luz del celular que él pudiese usar en su inspección. De este modo, él cumpliría su trabajo de inspección y yo con la responsabilidad de cuidar a mi familia. A su negativa, le comparto la idea entonces de poder encargarme personalmente de reunirme con el superior que él me indique, para ver si acepta esta sugerencia o me propone alguna solución para mi caso particular.

“Él me da la espalda diciendo que no tiene tiempo para eso, y le dice a uno de sus acompañantes que llame a la policía para que vengan, me lleven y me impongan una multa de 300 pesos.

“A la llegada de la patrulla, explico nuevamente la situación, recordándoles la exhortación presidencial de ser creativos ante cualquier contingencia… pero me dicen que estoy equivocado, que debo hacerlo a su manera, de otro modo, tengo que ir con ellos a la estación de policía. Les explico que no tengo ningún problema con acompañarles… aunque no lo creía necesario y eso iba afectar mi cuarentena, y se podía evitar con una de las soluciones planteadas.

“Ya en la estación policial, el oficial que atiende mi caso, luego de conversar a solas con el funcionario, me manda a pasar y me asegura que estoy acusado de un delito de desobediencia. Le explico que no puede ser posible, puesto que no he desobedecido, sino que, por el contrario, asumo las normas expresadas con respecto al cuidado de los ancianos de la pandemia que azota al país, le describo la situación vulnerable de mi familia, y le explico cómo he ofrecido una solución viable que resuelva ambos problemas y, además, he propuesto someter mi juicio al de un superior que me sea indicado… En fin: permaneció la acusación a pesar de las muchas explicaciones (aunque a mi novia y a una amiga se les informó que además se me acusa nada más y nada menos que de: ¡Propagación de pandemia!)

“Fui encarcelado (por 24-26 horas aproximadamente) en una celda para cuatro personas (en donde terminaron habiendo cinco); luego de más o menos 12 hipotermias y varios eventos de deshidratación, calambres y todos los sucesos comunes (de los que muchos de mis amigos y conocidos saben que padezco luego de haber sido afectado en estos últimos años por la introducción de 2 bacterias en la realización de un TPR en una muela).

“A pesar de haber sido puesto en libertad con una medida cautelar, he sido citado a mi salida de la estación para un juicio (en el que, todos los consultados hasta ahora auguran «todo el peso de la ley» y no descartan la posibilidad de un nuevo encarcelamiento).

“Mis agradecimientos a todos los que, al enterarse, han estado orando o presentando a otros mi necesidad de oración, comunicándose conmigo, mi familia o amigos cercanos, e incluso comunicándose con las autoridades competentes en mi favor… A todos: Dios les bendiga.”

Este jueves 30, el propio Sacramento me informó que el juicio fue pospuesto para el próximo lunes 4 de mayo.

Para poner sal a la herida, me pregunto y me respondo: ¿Cuál es el delito de Sacramento José Acebo? Además de disentir contra lo que sabe incorrecto y ser, junto a los intelectuales cubanos Amir Valle, Alberto Garrido, Yaiset Rodríguez, Yoe Suárez, Carlos Jesús (CJ) y Martínez Antonio Lorenzo, en agosto-octubre de 2019, uno de los firmantes de la Carta Abierta de los siete, que exigía respeto a los Derechos Humanos al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y al Secretario del Partido Comunista, Raúl Castro, y la liberación del pastor Ramón Rigal y su esposa, Ayda Expósito, detenidos en abril de 2019 en la ciudad de Guantánamo (por ejercer el derecho, consagrado en el Artículo 26.3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, de dar a sus hijos una educación acorde a sus principios y valores). Ya en 2017 el matrimonio había enfrentado un juicio y ambos fueron condenados a prisión domiciliaria por practicar la enseñanza en el hogar o homeschooling. Carta esta que comenzara: “Cuba precisa el bien. Con hijos encarcelados y tanta voz segada no hay oportunidad de construir el país de todos…”. Y concluyera: “Cuba precisa el bien, y para eso la libertad de tanta gente y de ella misma”.

La pregunta es: ¿Hasta cuándo se permitirá el gobierno cubano castigar y regular a los ciudadanos que no piensen tal y como manda su política? El de Sacramento Acebo puede convertirse en un caso político, de hecho ya lo es aunque lo quieran hacer ver de otra manera. ¿Será encarcelado? ¿O engrosará la lista del Instituto Patmos que ya supera los 200 “regulados”?

En Cuba, ¿estarán seguros quienes piensen distinto y hagan público su descontento, incluidas sus familias?

Ayer fueron Camilo Cienfuegos, Huber Matos, Oswaldo Payá, Virgilio Piñera, Ángel Cuadra, Heberto Padilla, Reinaldo Arenas, Guillermo Cabrera Infante, Rafael Alcides, Regina Coyula, Carlos Victoria, María Elena Cruz Varela, Raúl Rivero, Armando de Armas, Carlos Alberto Montaner, Amir Valle, Antonio José Ponte, Orlando Luis Pardo Lazo, Luis Felipe Rojas, Francis Sánchez, Yoaxis Marcheco, Mario Félix Lleonart. Hoy son Ángel Santiesteban, Tania Bruguera, Rafael Almanza, Guillermo Fariñas, José Gabriel Barrenechea, Víctor Manuel Domínguez, Jorge Olivera, Henry Constantín, Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar, Antonio Rodiles, Manuel Cuesta Morúa, Roberto Quiñones Haces, Yoe Suárez, Camila Acosta…

Hoy son Sacramento Acebo y otros tantos hijos honestos y valientes de la patria. Mañana puedes ser tú en el asador del infierno de los Jemeres Rojos. Evítalo, súmate, no permitas esta ni ninguna otra injusticia.

Una bella cesta para echar basura

Tal vez nuestro tiempo no sea bueno para los poetas, como creyó Cicerón sobre el suyo, tan lejano en apariencia. Pero aunque no para los poetas, sí es posible que estos sean buenos tiempos para la poesía. O creo que lo son para la cubana. Y no sólo por aquello de que los mangos suelen saber más dulces en época de hambre. También porque ya iba siendo hora de que el récord que ostentamos en cuanto a número de poetas por kilómetro cuadrado se revierta en ganancia, que aún no es proporcional, pero al menos consuela.

Mis motivos para el optimismo los he hallado esta vez en la lectura de algunos libros o piezas sueltas de jóvenes poetas cubanos. Muy particularmente en sus recreaciones de eso a lo que llaman poesía social. Ni más ni menos: un rótulo bajo el que incurrimos en tanta plasta durante las últimas seis décadas, bien fuese embobecidos o asqueados por el fidelismo.

Por ello encuentro razonable, y muy pertinente, la forma en que algunos de estos jóvenes poetas están asumiendo la tendencia. Con el acento desenfadado, irreverente, desaprensivo, lúdico, burlón incluso, que exhiben sus versos de carácter social, y con la desgana que evidencian ante el compromiso ideológico de cualquier signo, tal parece como si quisieran advertirnos que son hijos de nuevas circunstancias históricas y que, como tales, defienden su derecho a escribir para dejar en claro que piensan por sí mismos y hasta para defenderse de lo que sienten. Uno podría simpatizar o no con este tipo de proyección, pero lo que no podemos (o no debemos) es negar la legitimidad del enfoque.

En el poema Tumba para héroes, la autora, Sussete Cordero, discurre, como de pasada, sobre: “El destino de la carta de un preso político…/que odia los monumentos/y las chapas de mármol,/pero aun así, ha escogido ser héroe…”. En otra de sus piezas, Spoken Word, despotrica: “Llega y pon/la maldita circunstancia de la ideología por todas/partes./ Detrás de los barrotes/la fisonomía de un cuerpo irreal./(no estamos seguros de haber nacido)/ Detrás de cada muro/existe la privanza/que nos condensa hasta convertirnos/en murallas”. Y en otro, titulado Resistencia, hace chanza: “De los muchos infiernos del universo/vivir en este es una suerte./ Una suerte de mar./Una suerte de machos encendidos./Una suerte de hambre en los balcones… Este infierno tiene un fuego ardiente/que no deja ver el futuro… Todo está inventado./La paz/es como un túnel por donde la vejez/se desmorona cuando el cañaveral bosteza… /Hemos de llegar hasta el final./¡Resistencia!/Y no rendirnos/Y no cansarnos/Y no decir jamás la verdad”.

Con estos poemas, pertenecientes al libro Arar la sombra (publicado en Miami por Neo Club Ediciones), y con otros de su corte que engrosan el volumen, Sussete parece descollar dentro de esa tendencia digamos refrescante para la poesía social cubana, la cual, además de lo ya anotado, tiende a romper las estructuras convencionales del género, toda vez que no sitúa la denuncia social (o lo que podríamos entender como tal) por encima de los valores estéticos, ni tampoco la prioriza a costa de las intimidades del poeta.

Creo que Sussette no se ha propuesto movilizar a nadie con sus versos, ni pretende ser la voz de un pueblo o de una generación, entre otras candideces de vieja usanza. Su poesía social es como una bella cesta para echar basura, una especie de reventazón del espíritu que responde, sobre todo, a detonantes morales. Aquel axioma platónico según el cual la verdadera belleza no debe limitarse a estimular el placer de los sentidos sin que al mismo tiempo conduzca al bien material de las personas, podría parecernos ajena a los presupuestos de esta poeta mientras no entendamos (leyendo detenidamente el libro Arar la sombra) que ella incluye el placer de los sentidos entre sus bienes materiales.

Porque, además, no sólo con versos de inspiración social está configurado Arar la sombra. No obstante las muchas muestras de esta tendencia que hay en el libro, y por más que sea lo mejor que contiene (incluso para mi gusto, aun cuando no soy particularmente dado al disfrute de la poesía social), el eclecticismo que tipifica el quehacer poético de Sussette, tanto temática como formalmente, es una garantía para la diversidad, a la par que un vehículo que le permite desplazarse orgánicamente entre lo íntimo y lo público, a través de un estilo dúctil (a la dúctil manera de estos tiempos), y con un lenguaje directo, sustentado con claras influencias de la literatura universal que combinan con expresiones del habla popular cubana y que parece responder como norma al uso mesurado de la metáfora. Un lenguaje, en fin, que se nutre con esencialidades.

“Soy el corno de la jauría./Simplemente la mano con la que intentan/envenenar al ciervo del presente”, más que proclamar, Sussette vomita lo que siente en torno al lugar que ocupa o cree ocupar como representatividad sociológica de su nación y su oficio. Por cierto, tanto en el poema al que pertenecen esos versos, Voces en los alambres blancos del vacío, como en otros -no pocos- del libro, he notado frecuentes alusiones al central azucarero, los campos de caña, los macheteros… Y me resulta curioso que una poeta nacida en el año 1982 recurra a estos temas entre sus más frecuentes motivos para la nostalgia.

“Como la cara de Dios, tiznado por el hollín/del central/La boca se me hincha como una pomarrosa/No hay caracol vacío/ni cama sucia/cuando nace el amor… lo mejor de aquellos años/era/la lluvia de hollín/tiznándolo todo/el suelo áspero de bagazo seco/la ropa limpia después del baño/mis manos sucias/los gritos de la abuela al descubrirme/flotando bajo la lluvia negra/que acuchillaba el día… Donde estuvo la chimenea/han puesto un lleguipón./Un machetero lava/Y canta/el calzón sucio/de otro machetero/«menuda manera infernal/de no/vivir»… Un ángel negro de Machín/glorifica el campo/aunque sabe que rezar es inútil./Dios está de vacaciones…Con la negra paciencia de los zorzales/que se posan/conformes/sobre la enredadera de hierros abandonados”. Son fragmentos de varios poemas del libro Arar la sombra, donde se aprecia esa peculiar vertiente rural en la obra de Sussette Cordero, sin duda otra sustancial porción de nitrógeno para nutrir los aires refrescadores del ambiente poético en Cuba.

Se dirá que no van a enderezar con sus versos los torcidos ejes del mundo, ni cambiarán el curso de la poesía nacional, pero me sabe bien que intenten hacer lo suyo a cuenta y riesgo.

Dos de Facebook

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Hay que reconocer que Facebook está escapa’o. Entre tantas prestaciones, tiene además la capacidad de agrupar vertiginosamente, en una especie de federación digital, a idiotas, complejistas, degenerados, psicópatas, etc., ahorrándole a sus potenciales víctimas el tiempo precioso que les llevaría identificarlos uno a uno en la vida real -o en páginas sin conexión entre sí-, tras sufrir las pérdidas colaterales que toda interacción disfuncional proporciona. ¡Zuckerberg para el Nobel de la Paz! O quién sabe, tal vez para el de Medicina…

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¿Ya descubrieron el nuevo emoticon de Facebook? Le han puesto un corazoncito rojo en el centro, la carita amarilla se abraza a él y significa «me importa» (tercero de izquierda a derecha en la captura de pantalla que posteo aquí). Pero del famoso emoticon con dedo hacia abajo, en señal de desaprobación, que se estuvo sopesando instalar años atrás, ni rastro. Y es que este Zuckerberg es una mente. La cantidad de tarados que pululan en las redes desataría una avalancha de desaprobaciones, de deditos abajo, algo que el arrogante y emocionalmente indefenso internauta del siglo XXI no podría soportar. Los egos heridos del débil hombre-masa, que muy probablemente ahora mismo sea mayoría en todas partes, dejarían Facebook medio vacío y las acciones de la compañía perderían considerable valor.

Por cierto, ¿tanto emoticon de carita amarilla no habrá estimulado la invasión del virus chino?

Hypermedia amplía plazo de su Premio de Narrativa

 

La Editorial Hypermedia amplía hasta el 31 de mayo de 2020 el plazo de entrega de originales para su Premio de Narrativa de este año.

«Considerando las nuevas circunstancias derivadas por las medidas a seguir ante la pandemia de enfermedad por coronavirus, ampliamos hasta el 31 de mayo de 2020 el plazo de entrega de originales al Premio de Narrativa Editorial Hypermedia 2020», anunciaron los editores.

Clic aquí para conocer las bases del concurso.

Siete historias habaneras

Con este libro de relatos Augusto Gómez Consuegra establece el precedente de una narrativa precisa, frecuentemente matemática, cuyas derivaciones recrean la frescura de los mejores cultivadores del género en el mundo anglosajón. Parece como si el autor pensara en inglés y escribiera en castellano y, sin embargo, también frecuenta estas historias el hálito de una fina poesía.

Una narrativa demostrativa por lo poderosa. Este es un libro que ahonda en una nueva perspectiva de la literatura insular, la de los autores que crecieron al margen de la cultura oficial en Cuba y ahora, en el exilio, llevan a vías de hecho el concepto de la libertad como oportunidad.

Recuerdo las interminables tardes en la habanera Plaza de Armas, vendiendo libros de uso, que compartimos un pequeño grupo de escritores cuya seña de identidad común más importante, creo, fue la de haber acumulado, o estar acumulando, una obra al margen de las instituciones establecidas. Inédita no solo por la inseguridad, o por las dificultades relacionadas con la precariedad de los suministros de imprenta o la censura, sino porque algo en ellos mismos les impedía adentrarse con agudeza en el mundillo editorial, o cultural, oficialista. Una especie de alejamiento erógeno. Entre estos escritores estábamos José Manuel Betancourt, Tony Cuartas, Ariel León, Armando Valdés Zamora, Damián Viñuela –estos dos últimos de pasada por el parque en ciertas épocas–, yo mismo y Augusto Gómez Consuegra. Me refiero, fundamentalmente, al tercio central de los años noventa, y por supuesto a autores sin libros publicados. Otros escritores con libros publicados en Cuba en esos años, o con anterioridad, también vendían en la Plaza y compartían con nosotros el frondoso hábitat de la conversación.

Me detengo aquí para citar al propio Augusto: “Vender o tratar de vender los libros no era más que un pretexto para atiborrarse de literatura… No quisiera hablar por los demás, pero creo que dentro de cada uno de nosotros había un escritor ya hecho que sólo esperaba su oportunidad”.

Ya concretamente en el plano literario, Siete historias habaneras, como el título indica, recrea igual número de relatos en La Habana de finales del siglo pasado, aunque los dos primeros cuentos del libro no se desarrollan propiamente en el presente, sino en un hipotético futuro de la ciudad, es decir, bordean la literatura fantástica o futurista. Historias de policías y ladrones, de amantes y maridos, de exiliados e insiliados, de chulos y prostitutas siempre enmarcadas en la decadencia de una capital indigente, pero a las que la contundencia del hecho narrativo imprime carácter excepcional. Aquí el narrador es un orfebre que ejerce de cirujano.

Fue para Neo Club Ediciones un lujo publicar a Augusto Gómez fuera de Cuba, nada menos que en Miami. No solo por la relevancia intrínseca de este libro suyo sino porque el hecho mismo rescata lo mejor de aquellos días detenidos en el tiempo, en la vieja Plaza de Armas: El espíritu de la independencia creativa convertido en rigor.

Richard Zamora Brito, segundo lugar en ‘Racialidad, género, cultura y diversidad’

«Mejor tener un cuerpo tatuado que una mente llena de prejuicios». Fragmento de la letra de este tema de hip-hop, ganador del segundo lugar en el foro ‘Racialidad, género, cultura y diversidad’:

Citas e interrogantes en tiempos de coronavirus (IV)

“La peste negra también anduvo en barco, vino de Asia y cambió el sentido de las cosas. Dicen que murieron tantos, que los pocos que quedaron se sintieron especiales. Los poetas huyeron hacia adentro y escribieron historias nuevas. Después de nuestra pandemia nada será igual. El futuro como página en blanco. Prestar atención. Huir hacia adentro. Érase una vez una pandemia que nos dejó sin palabras”. Camilo Pino en The New York Times

“El humor es uno de los elementos presente en la crisis del coronavirus y en la literatura. Es reconocido su uso a la hora de bajar la tensión de una escena. Shakespeare lo aplicó con maestría. Las redes sociales están llenas de vídeos e imágenes que satirizan la pandemia. Pisamos el borde del abismo sin dejar de reír, el humor continúa siendo un salvavidas”. Javier Zamudio en The Huffington Post

Desde Miami Beach, OmniKizzy Productions documenta la ciudad en tiempos de coronavirus:

«El próximo miércoles 29 haremos un ayuno de 24 horas por la libertad del escritor Roberto Quiñones y contra las leyes dictatoriales (…) Si cada uno de nosotros tiene la fuerza del sacrificio individual, no pensaremos en si el otro lo hará o no. Esto nos hará más fuertes a nivel de grupo en este momento, cuando no debemos salir de casa; esta alianza le dirá al régimen cuán fuertes somos (…) La idea es postear una foto durante el ayuno en casa, junto a la de Quiñones. Lo otro es que cada uno convoque al ayuno desde su muro, como entienda. No es obligado sino un acto de rebeldía y espiritualidad personal». Luis Manuel Otero Alcántara en su Facebook

¿Hay estado de excepción en Cuba? Amenazas contra Yoe Suárez provocan intenso debate

Yoe Suárez (foto de Juan Carlos Herrera)

Las amenazas por parte del Departamento de la Seguridad del Estado (DSE) a las que fue sometido el periodista y escritor Yoe Suárez el pasado 22 de abril generaron decenas de reacciones en medios de comunicación, organizaciones internacionales y en redes sociales.

Uno de los debates más encarnizados e interesantes fue el referente a si hay o no estado de excepción en Cuba a causa del COVID 19, y se dió en el perfil de Facebook del periodista y profesor Jesús Arencibia Lorenzo, quien posteó un mensaje en solidaridad con Suárez, quien fuera alumno suyo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

El post de Arencibia Lorenzo fue comentado por el profesor de posgrado de la Universidad de Ciencias Médicas, Orlando Marín Farías, quien justificó la intimidación por parte del DSE al periodista independiente porque “en tiempos excepcionales las leyes son más severas”, y más adelante afirmó que “violar la legislación sanitaria en un estado excepcional o divulgar en contra de lo establecido constituyen delitos agravados por el Código Penal”.

¿Decretado por el presidente?

Durante el encuentro con los agentes del DSE, Suárez, que trabaja con el periódico Diario de Cuba y la revista El Estornudo, fue amenazado con la aplicación de altas condenas del Código Penal por “propaganda enemiga”, y el Decreto Ley 370, que contempla multas de 120 dólares y el decomiso de celulares y laptops a quienes divulguen contenido contrario a los designios gubernamentales en redes sociales.

Alina Bárbara López, que trabajara en Ediciones Matanzas, ripostó a Marín Frías que “debe saber que en Cuba no se ha declarado el estado de excepción, ese Decreto Ley 370 no se ajusta solo a esta etapa de la pandemia, de hecho, fue aprobado antes, y en todo caso quienes están violando la legislación sanitaria son los que citan a personas para ´conversar´ en medio de estas circunstancias”. 

Marín Farías insistió que “el presidente [Miguel Díaz Canel] públicamente” declaró el estado de excepción, “veo las Mesas redondas y en la constitución está la pandemia sanitaria como situación excepcional”.

“El presidente exigió medidas más severas, como parte de una intervención en el Consejo de Ministros, pero no se ha declarado legalmente el Estado de excepción”, acotó López, y reiteró que el Decreto Ley 370 “pretende coartar la libertad de expresión”.

En otro comentario, López explicó que las personas multadas con el 370 “no han estado en las calles, sin nasobucos o gritando en una cola, los han ido a localizar a sus casas y los han presionado para salir de ellas y ser interrogados y amenazados. ¿Quiénes están violando entonces la situación sanitaria?”.

El Decreto Ley 370, promulgado en 2018 por el Consejo de Estado, ha sido aplicado de manera feroz en el último mes contra activistas y periodistas, principalmente, como la joven reportera Camila Acosta.

La vieja historia del mercenarismo

El abogado Eloy Viera, refirió en respuesta a Marín Frías que “no existe una declaración formal del estado de emergencia en Cuba, le convido a que busque en la Gaceta Oficial la norma jurídica que así lo dispone, cuando la encuentre hablamos.”

“Si es usted de los abogados que cree que un discurso es fuente de derecho y que los medios de comunicación son los mecanismos idóneos para cumplir con el principio de publicidad es usted un abogado que no entiende, o no quiere aplicar el concepto de Estado Socialista de Derecho, que la propia constitución a la que usted alude”, argumentó Viera.

Y en referencia al Decreto Ley 370 expresó que “impone contravenciones que a la luz de la Constitución que usted defiende es inconstitucional, pero que partiendo de su noción de lo que pueden ser las fuentes de derecho, debe ser tolerado porque el Presidente de la República ha tildado a las víctimas de sus postulados como ´enjambre de mercenarios´”.

A partir de ahí varios perfiles falsos progubernamentales se sumaron al post, como el de Elio Santos Pérez: “Mentir no es correcto; hacerlo y recibir beneficios de otros países a cambio es mercenario”.

Títulos como “mercenario”, “gusano”, “escoria”, han sido empleados por adeptos al castrismo para referirse a quienes trabajan en contra o simplemente al margen de las autoridades, en el poder desde 1959.

¿Qué dice la prensa?

Marín Frías aseguró, sin embargo, que el 22 de abril “se pronunció el Tribunal Supremo de Cuba, Sala Penal, hay criterio judicial”. Una búsqueda en los principales medios oficiales cubanos no devolvió resultado alguno en este sentido.

La web Periodismo de Barrio publicó sobre el tema que, en contraste con la Constitución y la Ley No. 75 de la Defensa Nacional, vigente desde 1995, «Cuba no ha declarado formalmente el estado de emergencia. A pesar de esto, diversos entes gubernamentales han hecho uso de poderes excepcionales recurriendo a otras normas legales».

«El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) ha ocupado un rol central. Al amparo de la Ley No. 41 de la Salud Pública (1983), su Reglamento, y la declaración de la COVID-19 como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el MINSAP emitió la Resolución No. 82 de 23 de marzo de 2020 donde califica la presente situación higiénico-epidemiológica como ‘de emergencia'», continuó la web.

Periodismo de Barrio explica que mediante esa norma se dispuso el aislamiento obligatorio de quienes arriben al territorio nacional y «las que se identifiquen como casos sospechosos, y se definió la cuarentena epidemiológica como medida de carácter extraordinario, aunque no se determina claramente cuáles son las autoridades territoriales encargadas de su aprobación y su terminación».

Medios de prensa oficiales refieren que los Consejos de Defensa Provinciales y Municipales han declarado “cuarentena,” “incremento” y “refuerzo” del “aislamiento”, o “la vigilancia reforzada” en La Habana, Cienfuegos, Villa Clara, Camagüey, Holguín, Sancti Spíritus, Granma, Ciego de Ávila, y el municipio especial Isla de la Juventud.

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