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Rodrigo de la Luz

Foto de Rodrigo de la Luz (Facebook)

Con la poesía de Rodrigo de la Luz (Las Villas, 1969) no suele haber términos medios. Es dueño de un registro impredecible en el que el humor, la nostalgia y ciertos tics surrealistas confluyen en una suerte de estética naif, a ratos lúdica. Sobre él ha dicho el también poeta Alexis Rosendo Fernández:

“Un poeta no es siempre cosa fácil de encontrar (…) El mismo ‘ángel de la jiribilla’, constantemente nos traiciona. Sonríe, se compadece y nos besa la frente dejándonos con nuestros propios retos, en nuestras ‘noches más oscuras del alma’… como debe ser. Rodrigo de la Luz fue el primero que salió a las calles de Miami a vender sus libros en las esquinas. El que presta atención a los perros callejeros o invita a desayunar a un homeless mientras comparte sus migajas con las palomas y fotografía a los caracoles de la playa».

 

El poema Nada tengo, de Rodrigo de la Luz:

Nada tengo, nada soy.

Fotos de tantas tumbas me persiguen

que sólo alcanzan mi piel

al peor grito de la desnudez.

¿Qué penumbra me arropa?

¿Qué dedo me sentencia?

Todo el zafir y la plata de aquella mujer

no alcanzaron a comprar esta premura.

Me escurro, me evaporo.

Tarareo una alegre canción en la memoria.

Soy como un rosicler de panacota,

como un mendigo con corona de oro.

Discurro ruidoso entre la gente,

y no me ven.

Otras veces, umbrío y desgañitado

todos advierten mi presencia.

¡Como una aparición!

Lo que hace un tiempo era asombro

se ha convertido en rutina.

Sujeto fuerte en mi mano esta tiza

como única pertenencia.

Nada tengo, nada soy.

Escribo sobre la acera esta última palabra:

Libertad.

En un pájaro el infinito

Verónica Vega en la tertulia La Otra Esquina de las Palabras

En realidad, en cuanto a subgénero, la buena literatura en un país como Cuba no puede dejar de ser política, y todos sabemos que lograr una buena narrativa política es, a veces, tan difícil como el hecho de hablar de amor sin caer en la ridiculez de lo manido. Digo esto debido a que escribo sobre una novela (Aquí lo que hay es que irse, de Verónica Vega, publicada por Neo Club Ediciones en Miami en 2018) que se ha escrito en Cuba y que a todo riesgo habla sobre esa realidad cotidiana de la Isla para una madre joven, soltera, separada del padre de su hijo, y que busca en la literatura el resorte mágico para salvarse de la enajenación. Y, por otra parte, esta novela, a modo de contexto social, habla de su grupo de amigos y artistas de Omni-Zona Franca1.

Mientras tanto, yo estoy aquí, cómodamente sentado, pensando en aquella Cuba que hace muchos años quedó atrás, y de la que ahora estoy sintiendo las mismas sensaciones de ahogo y desconsuelo de la protagonista con quien profundamente me encuentro identificado.

En primera instancia, me identifico por su lenguaje directo, sin rebuscamientos; es decir, por un discurso narrativo que fluye con un talento natural, conformado por ideas, metáforas muy válidas e imágenes ocurrentes. Una imagen que pudiera ser símbolo de toda esta historia es: “Tu futuro no es fácil de ver… Se mueve, gira… Es como una hoja arrastrada por el viento”. El lenguaje, poco a poco, aun cuando es prosa directa, va creando una atmósfera poética que en el transcurso de la novela se hace más abarcadora. (“una casa azul emergida de la niebla”).

Las metáforas, imágenes y descripciones, todo vibra, como para proyectar un sentido filosófico-existencial. Es un discurso que crea su ritmo; tiene como un andar de versos superpuestos, de oraciones que suenan a repique. En verdad, suena como una narración a saltos, como cuadros de escenas que se van encadenando para dar una determinada idea. El ambiente poético sale a trancos, a saltos, repito. Es el lenguaje que va creando una atmósfera de sentimientos aparentemente incongruentes, pero que se sabe salen del inconsciente (p.57). En cada oración o frase hay una escena, en apariencia, sin sentido. Es el deseo de “adaptarse a esto”.

En efecto, de ese sentido del salto escénico, viene lo poético:

Veo un pájaro y en sus alas dos olas que se expanden a la derecha, a la izquierda —Yase, estoy viendo… en un pájaro el infinito… veo que la cruz simboliza el infinito también, cada puerta es el polo, el principio a la extension sin límites…

[…]… (la virtualidad pesa mucho menos) pero el pájaro, Yase, es el hombre, es el pájaro de Frida, el que hacían sus dos cejas, aquí, ahí, tenemos un pájaro (p. 58).

“En un pájaro el infinito”

     Es el horizonte, el deseo, la esperanza. De ahí el hecho de resistir. Hay que escribir la novela de esa Isla para uno mismo abrir su puerta (la de cada uno) y volar al infinito. El “infinito” es el riesgo, pero es asimismo la salvación… Salvar a Kabir (su hijo menor), salvarse a ella misma.

Todo el tiempo la narrativa es interior, surge de adentro producto de un choque entre el deseo y la realidad exterior, objetiva: “Si apareciera una salida, un pretexto útil, replegaría mi tramoya de ropa sucia al closet otra vez, a la caja, al olvido. Cerraría con fuerza la pila” (p. 59). El drama existencial de un hijo menor y la separación del padre, ya es motivo suficiente para sentirse atrapada, pero al mismo tiempo para luchar por superar esa etapa de vida. Lo que se hace un atolladero es sobrevivir en un país sin esperanzas. Su drama personal se une a la tragedia de un país desarticulado y mísero, de puro machismo y mucha incomprensión hacia los jóvenes. Tanta miseria, incluso humana, crea la abulia, el hastío y la desilusión, y solo alimenta la esperanza de irse a como dé lugar.

Abundan, repito, las ocurrentes imágenes: “colecciona síntomas como ventanas. Toda patología es una forma de escape” (p. 103). Hay mucho sentido de escritura automática, frases cortas, comas, imágenes, escenas a modo de video clip que a veces crea ámbitos de fotos, de movimientos breves. Fundamentalmente, el lenguaje va describiendo el espacio, y yo diría un dominio o escenario de afectividad familiar (madre-hijo), de amistad, de grupo, necesidad de relaciones como un recurso de existencia; o peor, de supervivencia. Por eso hay necesidad de salir, de irse de la isla, pero que sea el grupo, el hijo, los seres queridos. Lo bueno hay que compartirlo.

Irreverencia

Cuba es la isla —quizás la única en el mundo— que vive constantemente la política de su más que fallido Estado comunista desde hace 61 años. En la Isla no hay nada que hacer, nada que pensar ni nada que lograr, a no ser más represión. Todos los errores y fallos económicos, sociales y, en general, culturales, se han experimentado y solo se ha logrado la unificación de la miseria. Pero esto es historia sabida. Sin embargo, en esta novela, el clamor de una vida adolescente que, en su totalidad, está llena de frustración, de desesperación e incertidumbre, nos coloca a nosotros, los lectores cubanos y no cubanos, en cualquier país que habitemos, en la angustia de sentir la existencia miserable de los seres humanos que se saben condenados al horror de una mediocridad total sin esperanzas.

La enajenación de la protagonista va de menos a más. En otras palabras, la historia, por la tensión del lenguaje en una dimension estrictamente cerrada (no hay libertad de expresión, muchas veces no hay libertad de movimiento y la vigilancia está instaurada como una constancia de la cotidianeidad), y el pensamiento, casi omnisciente, de la protagonista, alcanzan, al medio y al final de la novela, el ritmo trepidante de la angustia y la abulia. El gran acierto de este libro es que la historia, todo el tiempo, constituye un sentimiento existencial que nos trasmite una carga de agobio veraz y nos saca de la cómoda paz de vivir la libertad en otro país, para sentirnos por momentos con el deseo de ir a sentarnos en ese ya imprescindible muro del malecón donde, al menos, se puede mirar hacia el horizonte buscando un aliciente de esperanza. Y no es que solamente sea un recuerdo masoquista, sino que fue lo que uno también vivió hace muchos años.

Así, sufrimos con esta joven madre el peso de estar atrapados y desorientados, sin tiempo que recuperar. Surge la necesidad imperiosa de encontrar una abertura, una ventana, o mejor, una puerta para respirar aire puro. Ya tan solo pensar de esa manera la hace a ella ser una irreverente, alguien que desde una forma u otra no puede concebirse dentro de ese sistema de vida. De aquí el perenne deseo de escapar de la Isla. Y es cuando el absurdo y el surrealismo se convierten en hechos habituales, algo que termina haciéndose natural. De hecho, la mayoría de los cubanos saben que la realidad en Cuba es así, y que puede superar toda ficción kafkiana (p. 53).

Hay un sentido de búsqueda en la novela; una juventud que no sabe a dónde se dirige. Realmente se vive el presente, pero a puro desandar: más que hacia adelante, hacia atrás. Más que hacia el futuro, hacia el pasado, sin la atracción de una vida en libertad. Es como la historia de una Inercia, lenta y oscura. Es una cultura cerrada. Se cita a los amigos, al grupo, a Omni-Zona Franca y ello es la tabla de salvación que se encuentra en lo imaginario, en lo fantástico, en la posibilidad de convertir la realidad concreta, devastadoramente objetiva, en una realidad de sueños, de vida más allá de la muerte… Es el recurso de la imaginación, que deviene universo y estallido de creatividad.

El mundo, para ellos no se proyecta desde lo universal, desde el extranjero, sino desde un mundo tan reducido como puede serlo un reparto llamado Alamar. La Isla aislada. Demasiado isla para hablar de otro mundo: “Entonces, alguien te dice my little bird o como aquel brasileño que hizo de mago en el Riviera, cuando el malecón es el borde de una ciudad tan hermética” p. 82).

Todo lo que se describe en la novela es Viejo, de uso, destartalado, inaguantable, sostén de lo que no tiene remedio. En verdad, el mundo de la isla no es un presente sino un pasado que te convierte en viejo, en algo anciano, casi ancestral, y te hace así desde que naces. Toda la abulia y la miseria es tan persistente como el sol. Todo hierbe en la Isla, hasta el mar que te rodea, como para que te acostumbres a vivir muriendo. Todo huele al cadáver de los seres y las cosas:

… llego a una casa antigua, paredes que transpiran humedad, y ese, este olor que se ha impregnado a la entraña de mi olfato, le digo olor a musgo, a viejo, pero es más: olor a pozo, a túnel que resuena en la lluvia. Olor a lejanía (p. 84).

La “lejanía” es como decir desilusión, desconsuelo. La foto del padre, el paisaje donde estuvo el padre, el pasaporte, el muñeco de nieve, las postales de Navidad… pero todo queda en las fotos. No hay nada que sea orgánico, o esencialmente verdadero, sino que todo fue algo que pasó y murió. Y con ello solo se arma, más que la idea, el sentimiento de la decepción.

Aquí lo que hay es que irse es una novela inteligente, conmovedora, poética, existencial. Sabe desarrollar la estrategia de una crítica aparentemente apolítica (o sea, de contenido directo y disidente), pero sí crea una crítica aplastante desde la perspectiva social y hasta filosófico-existencial. Está hecha al modo de un señalamiento invisible sobre aquellos pocos que tienen la culpa, aun cuando la Historia y la vida nos enseñan —a los que estamos dentro y fuera de la Isla—que todos podemos también tener la culpa.


1 “Grupo  autodidacta fundado por artistas plásticos y poetas. Por ello es primeramente un Grupo de creación, pero con proyección conscientemente abierta a la sociedad. Cultiva el arte total: unidad de todas las artes. Desde 1997 hasta el 2009 se asocia al centro de Arte y Literatura Fayad Jamís, de Alamar, Habana del Este, Cuba; un espacio cultural y una ciudad con antecedentes en reunir generaciones vanguardias del arte. Aquí, en la ciudad de Alamar, radica su centro, posee un espacio Galería propio y las propias casas-templos de los integrantes  se convierten en centros de actividad para la creación, la autoformación, autoorganización, la autosanación, y el crecimiento espiritual de la comunidad.  Actualmente es un grupo independiente”. Tomado de su página wet OMNI-ZONA FRANCA: http://omnizonafranca.blogspot.com/p/nosotros.html.

¿Por qué la tierra cubana no da suficiente fruto?

¿Qué pasa que en Cuba siempre hay que hacer cola para comer?  ¿Y pa’ cuándo la repartición de comida gratis en tiempos de coronavirus? ¿Ahí no hay socialismo o qué? ¿Por qué la tierra cubana no da suficiente fruto?

Nudos Génesis: Waldo Balart expone en Madrid

Hasta el 15 de mayo de este 2020 permanecerá abierta la exposición ‘Nudos Génesis’, del pintor y ensayista cubano Waldo Díaz Balart, en la galería Casado Santapau, ubicada en la calle Piamonte 10 en Madrid. Los interesados pueden escribir al correo: [email protected] para más información.

“Casado Santapau aprovecha para mostrar los nuevos estudios geométricos que entran en su sala de la mano de Waldo Balart”, anunciaba en marzo pasado Javier Díaz-Guardiola en ABC. La alternativa es virtual:

Waldo Balart nació en Banes (Holguín, Cuba) en 1931, y es uno de los miembros más destacados del colectivo de artistas de Arte Concreto. Además de sus estudios y titulaciones en economía y ciencias políticas realizadas en La Habana, su formación como artista comenzó en la década de los 60 en EE.UU., cuando, una vez instalado en Nueva York, frecuenta el ambiente artístico de la ciudad y se forma en la Escuela de Arte del MoMA. Se introdujo de lleno en el panorama artístico más moderno de entonces, compartiendo amistad con Andy Warhol, Fernando Botero, Rafael Soto, etc. Su arte, sin embargo, lejos de encaminarse por las sendas del Pop Art, tan en boga en ese momento –o de otras de las muchas tendencias que concurrían en Nueva York en aquella época– se dirige hacia el mundo del constructivismo concreto, estética que ha presidido su trayectoria hasta hoy.

Afincado en España desde los años 70, ha desarrollado desde entonces buena parte de su actividad artística, investigadora y literaria en ese país, alternándola con estancias en Europa y Estados Unidos. La entidad de los museos y colecciones que cuentan con obra de Waldo Balart explica por sí sola la importancia de su trayectoria artística global, lo que le convierte en un referente a nivel mundial del Arte Concreto. Además de su actividad como pintor, su dilatado itinerario artístico ofrece también una intensa actividad como ensayista y articulista en relación con el estudio profundo y detallado de la estética y la filosofía del arte.

“La actividad artística es una síntesis de nuestras emociones unidas a una interiorización profunda producida por nuestra intuición e íntimamente conectada a la creatividad que se expresa en el arte, según el grado de sensibilización del artista, y que según Malevich es una mezcla entre la razón y el sentimiento”, escribe Balart. “Conecta con lo extrasensorial que denominamos ‘misterio’, y en la práctica disciplinada y continuada de su profesión el artista ejecuta sus obras con las herramientas de que dispone y las ofrece a la sociedad con el fin de influir en el incremento de la conciencia de los receptores. No buscando respuestas, sino encauzando esa corriente de energía en una dirección positiva”.

Comunicado sobre el Decreto Ley 370

 

Las organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación abajo firmantes expresamos nuestra profunda preocupación y repudio respecto a la persecución en contra de periodistas y actores de la sociedad civil independiente en Cuba, la cual se ha visto agravada desde principios de este año y particularmente a partir de la crisis sanitaria causada por la pandemia del coronavirus.

Si bien la situación de represión de la libertad de expresión y prensa es histórica y sistemática, la escalada represiva actual se recrudece en el marco de la aplicación del Decreto Ley 370, sobre la informatización de la sociedad en Cuba, en vigor desde el 4 de julio de 2019. Al menos 30 personas han sido sometidas a interrogatorios, amenazas y decomiso de medios de trabajo especialmente de las y los periodistas, por difundir sus opiniones en redes sociales, y 20 han sido víctimas de la imposición de multas de 3000 pesos (120 dólares), cuantía que triplica el salario medio mensual vigente. El impago de multas constituye un delito que prevé sanción de seis meses de cárcel, proceder sistemático por el que Cuba condenó a siete actores de la sociedad civil, actualmente en prisión. Particular preocupación nos causan las citaciones y detenciones arbitrarias en este momento de pandemia, lo cual además contradice las propias recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud toda vez que se indica promover al máximo el distanciamiento social.

Estos hechos demuestran que los derechos enunciados en la actual Constitución cubana, pero no ratificados con legislación complementaria, son una mera y vacía declaración. En cuanto a libertad de expresión, el artículo 54 de la norma constitucional sostiene: “El Estado reconoce, respeta y garantiza a las personas, la libertad de pensamiento, conciencia y expresión”, y en el 55, “la libertad de prensa”, derecho que asegura “se ejerce de conformidad con la ley y los fines de la sociedad”. Adicionalmente este artículo establece que “los medios fundamentales de comunicación social, en cualquiera de sus manifestaciones y soportes, son de propiedad socialista de todo el pueblo o de las organizaciones políticas, sociales y de masas; y no pueden ser objeto de otro tipo de propiedad. El Estado establece los principios de organización y funcionamiento para todos los medios de comunicación social.”

Entendemos que estas prescripciones constitucionales son altamente contradictorias.  Inicialmente declaman el reconocimiento a las libertades de expresión y prensa y, acto seguido, limitan su ejercicio. En consonancia con la norma constitucional, el Decreto Ley 370, y en particular su artículo 68 inciso i), establece, de una forma vaga e imprecisa, como contravención, la acción de “difundir, a través de las redes públicas de transmisión de datos, información contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas”. Esta cláusula contraviene los estándares en materia de libertad de expresión y restringe este derecho en base a objetivos que no son legítimos según lo previsto en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

La nueva Constitución cubana, el Decreto Ley 370, y el accionar del Estado cubano, contravienen plenamente el artículo 19 de la Declaración de los Derechos Humanos, y el artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), firmado por Cuba el 28 de febrero de 2008; pero que lleva largos años sin ratificar. Este marco, bajo el cual el Estado cubano puede sancionar el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), genera un efecto inhibitorio de la libertad de expresión ejercida a través de estas herramientas y plataformas, en tanto pesa una amenaza real y permanente de sanción para las personas, prácticamente para cualquier discurso que emitan y que discrecionalmente los órganos del Estado pueden calificar como una contravención legal, y posteriormente conducir a la privación de libertad. Asimismo, esta falta de previsibilidad tiene un efecto inhibitorio o amedrentador en la dimensión colectiva de la libertad de expresión y de reunión.

Queremos subrayar que Reporteros Sin Fronteras ha señalado a Cuba como el país con menos libertad de prensa de América, ubicándolo en el número 171, entre los diez peores del ranking a nivel mundial en su último informe anual. Según Freedom House, es el país con menor libertad en la red de las Américas y el cuarto peor a nivel mundial, entre los 65 monitorizados[1]. Conforme el Índice Civicus Monitor indicativo de la vigencia de las libertades de asociación, expresión y reunión pacífica, su espacio cívico es calificado como «cerrado».

El Relator Especial sobre la libertad de opinión y de expresión de Naciones Unidas mostró en 2019 su preocupación por los diversos  mecanismos de represión en Cuba.[2] La Relatoría de Libertad de Expresión (RELE) del sistema interamericano en su informe de 2019 reseñó la persecución sistemática a periodistas independientes que difunden información y opiniones sobre temas de interés público y en su comunicado del 18 de abril de 2020 expresó su preocupación por las restricciones a la libertad de expresión y el acceso a la información en la respuesta del Estado al COVID 19, resaltando los casos de periodistas multados en virtud del Decreto-Ley 370.

Pedimos a la comunidad internacional, gobiernos, sociedad civil y organismos internacionales de protección de derechos humanos que exijan al gobierno cubano que finalice de inmediato dicha persecución y acoso a ellas y ellos, y a sus familias, y se les devuelvan los bienes decomisados permitiéndoles el pleno y libre ejercicio de sus libertades, y permita a la ciudadanía cubana el libre acceso a la información.

Al Servicio de Acción Exterior (SEAE) de la Unión Europea, recomendamos siga las posiciones y mandato explícito[3] de su Parlamento sobre el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación con Cuba en las que solicita aplique reformas jurídicas para garantizar las libertades de prensa, asociación y manifestación; y apoyen activamente a los grupos de la sociedad civil y a las personas defensoras de derechos humanos en Cuba.

Al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y a la Oficina del Alto Comisionado, solicitamos se manifiesten públicamente y recomienden al Estado cubano revisar su legislación y derogar las normas que restringen la libertad de opinión y expresión.

A la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que, en base a los informes de la CIDH sobre la situación de derechos humanos en Cuba, se pronuncie sobre la aplicación de los estándares que exige a todos los países de la región. Cuba es un estado miembro y no ha denunciado la Carta constitutiva. Asumió la obligación cuando suscribió instrumentos del sistema en materia de derechos humanos, que la suspensión actual no le exime de cumplir.

Atentos a lo expresado, reiteramos nuestra plena solidaridad con las y los periodistas independientes y actores de la sociedad civil perseguidos en el ejercicio de su libertad de expresión.

ADN Cuba

Alas Tensas

Alianza Regional por la Libre Expresión e Información

Árbol Invertido: Cuba, cultura y libertades

ARTICLE 19 Oficina para México y Centroamérica

Asociación Pro-Libertad de Prensa

Centro Para la Apertura y el Desarrollo de América Latina

Civil Rights Defenders

CIVICUS

Corriente Martiana

Cubalex

Cubanet

Cultura Democrática

Demo Amlat

Diario de Cuba

El Estornudo

Freedom House

Fundación Ciudadania y Desarrollo

Grupo Demóngeles

Hora de Cuba

Human Rights Foundation

Hypermedia

IFEX-ALC Alianza de América Latina y el Caribe

Instituto Cubano para la libertad de Expresión y Prensa

International Institute on Race, Equality and Human Rights

International Society Foy Human Rights

Inventario

Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana

Movimiento San Isidro

Observatorio Cubano de Derechos Humanos

PEN America

People In Need

Prisoners Defenders International Network

Programa Cuba de la Universdad Sergio Arboleda

Programa Venezolano de Educación – Acción en Derechos Humanos

Puente a la Vista

Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia

Reporteros Sin Fronteras

Rialta

Robert F. Kennedy Human Rights

Transparencia Electoral

Tremenda Nota

Voces del Sur

YucaByte

14yMedio

Havana Times

CiberCuba

Palabra Abierta

Otro Lunes

Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio


[1] Informe Freedom on the Net 2019, Freedom House.

[2] Comunicaciones AL CUB 1/2019, OL CUB 2/2019, AL CUB 5/2019, AL CUB 7/2019

[3] Resolución “Cuba, en particular el caso de José Daniel Ferrer” P9_TA(2019)0073 del 28 de Noviembre del 2019

 

 

La vulnerabilidad social en Cuba: Mujeres y minorías máximas

Ponencia tercer lugar del foro ‘Racialidad, género, cultura y diversidad’

Para Alejandra (ayer Alex) todo se volvió oscuro y doloroso. Los golpes iban dirigidos a su rostro y abdomen, los improperios y obscenidades proferidos por su padrastro resultaban menos lacerantes que la ausencia de comprensión de su madre y hermano, impasibles ante el maltrato de que era objeto simplemente por el hecho de querer ser libre en sus modos y maneras de ver el mundo y disfrutar de su sexualidad, sin las ataduras y convencionalismos de la sociedad machista y retrógrada que aún hoy pervive en Cuba.

Alejandra es toda una profesional del mundo de las ciencias médicas y es homosexual.

Dania tiene 30 años, estudió lenguas extranjeras en la universidad, posee un posgrado en administración de empresas y el departamento donde trabaja, desde su graduación en uno de los hoteles más lujosos de La Habana, es dirigido por un militar retirado que tiene más de 70 años y jamás ha tenido nada que ver con turismo o ha estado asociado al sector de bienes y consumo.

Dania es la más capaz para dirigir su departamento, incluso en boca del “director general del hotel”. Es la mejor posibilidad que tienen para encargarse del área administrativa… solo tiene un “pequeño” problema: es negra.

Karina es hija única de campesinos, posee estudios medio superiores en explotación del transporte y es graduada de 4to nivel de inglés. Comenzó en 2016, con 28 años, un pequeño negocio de comidas rápidas; para 2019 su negocio continuaba siendo de comidas rápidas pero ya no era pequeño; posee una cadena de distribución en toda La Habana que le permitió traer a sus dos padres envejecidos y enfermos de su provincia natal. Viven en una lujosa casa del Vedado habanero y ella posee un automóvil moderno para su ocio y esparcimiento, además de tener la propiedad de la finca de su padre, que produce el 90% de la excelente oferta que tiene en su negocio.

Karina se vio obligada a emprender una vida desconocida con 28 años por el acoso sexual de que era objeto por parte de su jefe, quien la humillaba todo el tiempo he incluso la sancionó simplemente por no ceder a sus caprichos.

Lo antes descrito pasa de manera consciente ante la mirada impávida de los diferentes organismos de la administración central del Estado y gobierno en Cuba; no obstante, algo ha empezado a cambiar, los ejes o matrices culturales sobre los que se asienta hoy la soberanía individual han sufrido una sacudida en la forma de rebeldes y complejas reacciones sociales ante la realidad nacional: Los cubanos estamos cambiando, por consecuencia Cuba cambia…

En Cuba siempre ha existido una población sobre la cual han recaído las mayores desigualdades estructurales, los desequilibrios en el nivel de vida y la discriminación por el color de la piel; fue la crisis económica de finales de los 80 y principios de los 90, con fuertes atisbos de crisis social, la que hizo reaparecer este fenómeno, no solo como rezago del pasado sino como una peligrosa tendencia a su reproducción, tanto en el marco de la subjetividad individual como del entorno familiar, en las relaciones de poder, en algunas instituciones y en el subconsciente de la sociedad toda[1].

Se identifican varios grupos vulnerables que resultan proclives a las expresiones de discriminación de todo tipo. Estas van desde el color de la piel hasta la definición  sexual del individuo, sea hombre o mujer, afectando de manera particular el desarrollo de la persona humana en todas sus manifestaciones, dentro o fuera del entorno familiar.

Expertos han definido el tema de la racialidad y las diferentes exposiciones discriminatorias en la realidad cubana como resultado de un profundo cisma cultural, generado en medida principal por la ausencia de literatura o referentes de la composición étnica y los aportes de la afrodescendencia a la cubanidad, así como la herencia hispánica  en cuanto a las formas y conceptos en la observancia de las minorías y sus reflejos y/o aportes a la actualidad social y cívica en Cuba.

En buena medida resultaría incomprensible incluso para los más avezados especialistas definir el tema de la racialidad y las diferentes manifestaciones de discriminación que hoy existen, y se han fortalecido por años, como una figura del enmarañado sistema de control político nacional o, lo que resulta aún más complejo, una forma única de establecer controles sociales desde la percepción creada por el propio gobierno durante décadas al interior de una sociedad agotada en su apreciación de la realidad. No por incierta, sino más bien por las ponencias de legitimidad que los diferentes modelos de experimentación psico-sociales creados e impuestos desde los centros de investigación en Cuba han promovido y aún promueven entre los grupos considerados vulnerables, lo cual impide a su vez mayores y más completas libertades para aquellos que han sido identificados por el color de la piel, por ser del sexo femenino o por su definición sexual diferente como potenciales figuras de distorsión para el sistema político, que obligatoriamente tiene que reformular ciertos pilares o patrones de comportamiento en su camino hacia la reforma sociopolítica, la cual irremediablemente tendrá que emprenderse luego de los avances que indeteniblemente han experimentado los empresarios/as privados en Cuba, que les abocan a la creación de mercados capaces de cambiar las tornas civiles en la Isla.

A partir de 2010 se evidencia un despegue de las fuerzas productivas nacionales en la figura de las/os empresarios /as privados que van a darle una coloración cívica completamente diferente a la hasta hoy hegemónica visión del partido comunista, y del Estado en sentido general, de lo que es Cuba y cómo somos los cubanos. No obstante, pese a estas nuevas figuras de carácter económico y social, persiste la visión de no empoderar (o hacerlo solo como relleno de espacios públicos o políticos con figuras e individuos sin ningún peso o poder real en la toma de decisiones) a estas minorías máximas. Se pone de manifiesto un término que si bien no resulta nuevo en la actualidad doméstica está alcanzando cifras verdaderamente alarmantes: el “Neo-Racismo”. Roberto Zurbano lo define como: …fenómeno que integra gestos, frases, chistes, críticas y comentarios devaluadores de la condición racial (negra) de personas, grupos, proyectos, obras o instituciones. No se trata de simples gestos u opiniones personales marcadas por el prejuicio racial, sino de conductas que ejercen tal prejuicio sin miramientos y se producen hoy en espacios públicos institucionales o no -incluyendo los medios de difusión y la publicidad- y que resultan lesivas y humillantes para aquellos contra quienes se dirige, aunque algunos las aceptan acrítica o irremediablemente[2]. (Zurbano, 2012, pp. 270-271)

Estas formas de conducir la sociedad se ponen de manifiesto en prácticamente todo los ámbitos e incluso la generación económica privada no escapa a estas cuestiones. Las y los mestizos, las y los negros, las y los homosexuales, por solo mencionar algunas de las figuras que se contemplan en el ambiente de discriminación nacional, ocupan puestos de baja relevancia o calificación (como pueden ser choferes, cocineros, parqueadores, gastronómicos e incluso sin las debidas compensaciones, pues estos oficios, muy por debajo de sus reales potencialidades y calificaciones, los ejercen por la “izquierda”, como suele llamarse a lo que no se encuentra debidamente contratado o, lo que es igual, sin las consabidas garantías laborales y de protección al trabajador).

Persisten en la sociedad cubana las insuficiencias morales heredadas y hasta hoy mantenidas por el ideario marxista de una sola clase como solución a los males asociados al capitalismo. Durante años se ha mantenido de manera subterránea una formulación ideológica que propicia el fortalecimiento intercultural de estos fenómenos, sobre los cuales no se ha trabajado suficientemente en opinión del politólogo Esteban Morales, quien señala, a raíz de la presentación del informe del 2018 ante la ONU por parte de Cuba: “Existe una bochornosa actitud de negar que en Cuba persisten el racismo y la discriminación racial”. Así, se refirió al término usado por los exponentes cubanos en el evento, quienes señalan como “simples vestigios” lo que en opinión de Morales resultan en avasalladoras pruebas de la inequidad social que existe hasta hoy en la supuesta sociedad igualitaria que se consiguió posterior a 1959.

A estas apreciaciones se suman las incomprensiones de padres y madres de cualquier color de piel en cuanto a relaciones amorosas o sexuales “intercoloriales” de sus hijos; reproducción del fenómeno de la exclusión en las propias instituciones estatales y en los negocios de la nueva figura del trabajador por cuenta propia, a partir de la subjetividad del dirigente o el propietario, según el caso; el abordaje de la criminalidad y la marginalidad desde posiciones prejuiciosas racistas[3]; la contradicción entre una mezcla racial evidente y tradicional en el pueblo cubano y la existencia de prejuicios dentro de las propias familias o en las relaciones interpersonales en distintos espacios, incluso los destinados al gobierno y partido comunista,[4] donde resulta en extremo importante señalar que ninguna de sus figuras de primer nivel, o sea, los tomadores de decisiones, pertenece a grupos vulnerados de la sociedad cubana.

La violencia hacia la mujer, un rasgo inequívoco de vulneración social: discriminación femenina

Los feminicidios, el maltrato intradomiciliar, físico o psicológico, la negación al reconocimiento profesional, por solo mencionar tres de los más reconocidos como figuras exponenciales del flagelo de la discriminación en Cuba en contra de la mujer, aún no son evaluados en la real dimensión que tienen. En consecuencia, el trauma generado muchas veces contribuye a la caída extrema de la autoestima y por consiguiente del aumento de la marginalidad provocada, que se traduce en aumentos alarmantes de la prostitución infanto-juvenil, drogadicción desde edades muy tempranas, embarazos no deseados y aumento del abandono de los estudios tempranamente, lo que contribuye con el abandono de sus aspiraciones de superación y realización personales.

  • Dialne es muy joven solo tiene 20 años y es madre de dos hijos de los cuales uno no sabe quién es el padre “…Después de cumplir 14 años y ver a mi madre tener sexo en la misma habitación con varios hombres a la semana , decidí probar. Salí embarazada y parí mi primer hijo con 15 años, mi madre me botó de la casa y mi padre, que vive en el extranjero, no me ayuda… no sé quién es el padre de mi niña mayor y no tengo cómo mantener mis dos hijos, tengo varios amigos que me ayudan si yo los ayudo”

Este ejemplo no es ni aislado ni el más brutal o cruento de los que existen y coexisten entre los cubanos, sea cual sea el barrio, municipio o provincia en Cuba. Las razones para entender que las mujeres de cualquier edad son objeto de maltrato de todo tipo sin que esta tipicidad sea actualmente contemplada en leyes para tales casos es el resultado de siglos de silencio y justificaciones por parte de la sociedad retrógrada y machista que aún hoy pervive entre nosotros.

“…Más de 1,165 000 graduados universitarios, de ellos 28 mil doctores en ciencias, 143 mil máster y 243 mil especialistas de posgrado; 71,7 % de la población adulta con nivel universitario o medio superior y prácticamente el resto de la población adulta con nueve grados de escolaridad, son fortalezas en los órdenes educacionales y culturales que pueden influir positivamente en la deconstrucción paulatina del racismo y los prejuicios asociados en Cuba…”

Según Rensoli Medina, estos datos tienen en sí mismos la suficiencia necesaria para lograr entender e ir eliminando el fenómeno que subyace tras los sesenta pasados años, en los que los reales o supuestos problemas sociales en Cuba, vinculados de manera directa con los delitos de odio y segregación, se pueden llegar a terminar. Rensoli señala finalmente: El socialismo, como proyecto social civilizatorio, es ajeno por principio a todo tipo de  discriminación[5].

Resulta obvio entonces que las y los cubanos hemos estado por seis largos decenios viviendo una realidad que no es nuestra, o por lo menos en la cual no hemos estado contemplados como posibles constructores de un mejor país, pues estamos presenciando de maneras en extremo elocuentes cómo, pese a los avances tecnológicos y académicos, la sociedad cubana se encuentra en los mismos umbrales del pensamiento ultrajante y primitivo que dio origen a la esclavitud y la vil explotación de los seres humanos.

Conclusiones

Los temas asociados a la racialidad, la discriminación y sus prejuicios serán tema recurrente en Cuba mientras este fenómeno no tenga rostro y solo se presenten explicaciones por parte de los cientistas sociales y las casas de altos estudios, sin tocar el trasfondo político que envuelve a las elites del poder real en el país. Estos temas evidentemente palpan una realidad que trasciende el entorno de lo social y hunde irremediablemente sus raíces en la composición política de un Estado que se esfuerza por vincular el desarrollo social con equidad e igualdad, pasando por alto que ser diferentes y que los cubanos lo sepamos en nuestra propia carne, siempre ha sido parte indisoluble de la real politic, en la cual todos los grandes males que nos aquejan son parte de factores externos.


[1] Revista Estudios del Desarrollo Social: Cuba y América Latina, La Habana mayo -agosto 2019

[2] Zurbano, R. (2012). Cuba: doce dificultades para enfrentar el (neo) racismo o doce razones para abrir el (otro) debate. Revista Universidad de La Habana , 273, 266-277.

[3] Revista Estudios del Desarrollo Social: Cuba y América Latina, versión On-line ISSN 2308-0132

[4] En el censo del 2012, la captación de la variable color de la piel ocurrió a partir de cómo se asumieron las personas ante el interrogatorio del enumerador; una diferencia del método empleado en el censo precedente (2002), donde era el enumerador quien, a partir de su criterio, decidía sobre ese aspecto. De tal forma que los resultados en esta última investigación censal fueron que, de una población de 11 167 325 habitantes del archipiélago cubano, el 64,1 % se asumió blanca, el 26,6 % mestiza y el 9,3 % negra, lo que significaba una disminución sensible de las poblaciones blanca y negra, respecto a la encuesta de hacía un decenio y el aumento notable del mestizaje. Una simple observación del comportamiento de los matrimonios y las natalidades corroboran esto, pero hay otro resultado científico reciente: el mapa genético cubano (2015) que ofrece una información distinta, el 100 % de la población cubana es mestiza aunque existan diferencias fenotípicas entre las personas donde el color de la piel es la más significativa. (Racialidad y racismo en Cuba: discriminación y prejuicios; prevención y enfrentamiento, Rolando Julio Rensoli Medina | Cubarte | 27 de octubre de 2016)

[5] Rolando Julio Rensoli Medina | Cubarte | 27 de octubre de 2016

La censura en tres dígitos

Mike Tyson

En Cuba, el número 370 representa una pistola en la sien, un cuchillo en la garganta y también una trompada de Mike Tyson en sus mejores tiempos sobre el cuadrilátero, con la víctima atada a un poste y amordazada.

Esa es la etiqueta del decreto, aplicado a rajatabla por la policía, con el consentimiento de la máxima jerarquía del poder en Cuba.

Postear la foto de una protesta barrial por falta de agua, el video de un pugilato para comprar muslos de pollo congelado en las afueras de una tienda recaudadora de divisas o una breve crítica de los precios astronómicos que mantiene vigentes ETECSA, el monopolio estatal de las comunicaciones, entran en la categoría de delitos contrarrevolucionarios y por tanto sujetos a represalias, en este caso una multa de 3000 pesos (alrededor de 150 USD).

Esa penalidad monetaria en un país donde el salario promedio apenas llega a 30 USD, se convierte en un quebradero de cabeza.

El impago conlleva, en primera instancia, a una duplicación del monto y posteriormente a un proceso judicial rumbo a la cárcel.

No obstante, las consecuencias de terminar en una de las decenas de centros penitenciarios desperdigados a lo largo y ancho del territorio nacional, hay claras señales de rebeldía, de parte de un grupo de personas afectadas con el decreto, que han determinado no desembolsar ni un centavo por considerar que se trata de una medida arbitraria.

Uno de los rostros emblemáticos de este posicionamiento frente al nuevo acto de censura por parte del régimen, es el de la periodista independiente, Camila Acosta, una joven y talentosa periodista, graduada en la universidad de La Habana hace cuatro años y que renunció a su trabajo en uno de los canales televisivos del Estado, tras comprobar la falta de objetividad y la manipulación existente en los medios de prensa bajo el control del Comité Central del partido.

La escalada en la imposición del decreto 370 a miembros de la sociedad civil independiente, opositores y ciudadanos de a pie, responde a la necesidad del gobierno de evitar más grietas en el muro de las conquistas sociales y económicas, levantado y sostenido a golpe de consignas, promesas y escarmientos a tutiplén.

El internet ha roto el hechizo. Es, sin lugar a dudas, la herramienta ideal para el desmontaje de un proceso sobrevalorado en sus logros.

Los méritos de la revolución cubana constituyen pésimas imitaciones de la realidad concreta.

A través de Facebook y Twitter han quedado al desnudo una gran parte de las verdades ocultas tras las coberturas mediáticas diseñadas al gusto de una élite acostumbrada a lucrar con la explotación del pueblo que juran defender y a legitimarse mediante un rigor represivo de pura raíz estalinista.

Frente al desafío que representa el uso del ciberespacio, es obvio que continúen blandiendo el garrote con el rótulo de tres dígitos.

Según cifras oficiales, son más de 3 millones los clientes de datos móviles, o sea con capacidad para navegar en el espacio virtual, y casi 700 000 disponen del servicio con velocidad 4G.

En la Isla, el potencial aumento de internautas es directamente proporcional a la vigilancia y castigo de parte de la policía política.

No hay alternativas dentro de un esquema ultraconservador que lejos de dar indicios esperanzadores de moderación, apuesta por el refuerzo del blindaje totalitario.

Si bien es cierto que la habitual voluntad coercitiva del alto mando del partido y del Ministerio del Interior continuará, también es válido afirmar que habrá un crecimiento de los actos de resistencia.

Las nuevas generaciones tienen a mano un recurso para canalizar sus inquietudes y no van a renunciar fácilmente a tal posibilidad.

La Ley Azote, como la han bautizado sus detractores, no eliminará el deseo de usar el derecho a la libertad de expresión.

Es un impulso natural que las dictaduras se empeñan en coartar a toda costa, pero en tiempos de internet, no lo tienen muy fácil.

No creo que el Decreto 370 generalice el pánico a publicar en las redes.

Quizás, dentro de poco, comiencen los juicios ejemplarizantes por el uso de internet con “fines subversivos”.

Nada debe ser descartado dentro de los límites del socialismo cuartelero con el membrete que anuncia su continuidad.

Navy Pro en Youtube

Osvaldo Navarro (Navy Pro)

El rapero cubano Osvaldo Navarro (Navy Pro) estrena canal en Youtube con dos sencillos de su disco #muñecanegra Muñeca negra:

Flow Krav Maga y Son pedazos.

 

«La idea de nombrar al disco Muñeca negra surgió por lo que esta representa. Una imagen desplazada, mayormente vista en las zonas religiosa y cultural de distintas religiones africanas. Pero, cuando tú vas a una tienda, te encuentras la representación de la clásica mujer europea o el clásico hombre europeo, y este tipo de muñecas no se ven. Intento hacer una analogía con una gran parte de la sociedad que no se ve, pues los medios la intentan ocultar. Es lo que estoy narrando en mi disco, entre otras cosas». Osvaldo Navarro Veloz, Navy Pro, entrevistado por Mauricio Mendoza.

Los hijos de la diosa Huracán

Esta cuarentena del coronavirus ha sido de buenas lecturas… Pero un libro me ha cautivado: Los hijos de la diosa Huracán, de Daína Chaviano.

Lo recomiendo a todo aquel que busque una lectura inteligente, divertida, cuestionadora, seductora en toda regla. De las muchas que he leído en los últimos años en las letras cubanas es esta de Daína una de las novelas más «sabrosas» (por enjundiosa en la genialidad con la que juega con la historia de Cuba, por inspiradora a través de la recreación de esa Cuba futura posible, más humanista y libre, que muchos soñamos, y por entretenida gracias a una trama de investigación e intriga que cautiva. Excelente novela).

Pronto, en el próximo número de la revista OtroLunes, una reseña con mis impresiones más detalladas. El libro en Amazon:

 

 

Fermín Gabor y Antonio José Ponte, lapidarios asociados

“Cuba a inicios de milenio. En un ambiente cultural controlado por la policía política, Fermín Gabor (seudónimo) decide revelar secretos y entresijos, escribe lo que no convendría escribir y se burla de quienes ejercen el control y de sus cómplices, vacas sagradas de las artes. Sus textos, bautizados como ‘La lengua suelta’, circulan clandestinamente. Contienen ácidos retratos, chismes iluminadores, obituarios centrados en los peores rasgos, opiniones contundentes.

“Una década más tarde, falto de señales de Gabor y dándolo por desaparecido, Antonio José Ponte recoge esos textos y compone un diccionario que documenta cómo siguen sus vidas los personajes de ‘La lengua suelta’. Si las páginas de este volumen fueran una película, podría decirse que la pueblan curiosos personajes secundarios y protagonistas de la talla de Arenas, Cabrera Infante, Carpentier, Castro, Guevara, Lezama Lima, Loynaz, Martí, Piñera, Compay Segundo. En ella hacen cameos Borges, García Márquez, Greene, Sontag… Fermín Gabor y Antonio José Ponte, lapidarios asociados, han dejado en estas páginas un montón de frases que animan a reír”. Ya en Amazon:

Algunos fragmentos:

“Cintio Vitier es el creador e ideólogo principal del castrorigenismo. Según Reinaldo Arenas, estos eran Cintio Vitier y Eliseo Diego en 1962: ‘Los dos me comunicaron su intransigencia al sistema y criticaron duramente a Lezama por dar a publicar sus ensayos y poemas. Según Cintio y Eliseo, había que hacer una especie de boicot cultural a la revolución’ (‘Los dispositivos hacia el norte’, en Necesidad de libertad, Kosmos Editorial S.A., México D. F., 1986). Siete años después, Vitier hizo pública su adhesión al régimen revolucionario en una conferencia dictada en la Biblioteca Nacional: El violín«.

“Una sostenida rivalidad con el arzobispo Jaime Ortega y Alamino, mucho más fuerte que la que existiera entre Annia Linares y Mirta Medina, hizo que Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal fuera a dar a la pequeña iglesia parroquial de San Agustín. Murió en La Habana, en 2014. Sus novelas y cuentos no son malos, son pésimos”.

Para la delegación que visitaría a Hugo Chávez “echaron mano a Reynaldo González. Le vendría bien un poco de entretenimiento ahora que se sentía decepcionado después de recibir el Premio Nacional de Literatura. (Imaginó que al obtener el galardón llegaría a creerse escritor y aún seguía en el descrédito.) Zézar López (zetas de zuz eztudioz en Zalamanca) y Antón Arrufat, ambos naturales de Santiago de Cuba y cada uno envidioso del aburrimiento que lograba el otro en sus lectores, representarían perfectamente lo polémico de la cultura cubana. Una cultura signada por la controversia, que ha dado nombres señeros como Justo Vega y Adolfo Alfonso, Virulilla y Saldiguera, Arango y Parreño, Clara y Mario y Cecilín y Coti (por citar solamente unos pocos)”.

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