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Ciencia y consciencia

El entontecimiento es ahora evidente en la influencia casi total de los medios de comunicación, cuyo contenido es cada vez más elemental. Los segmentos de 30 segundos, ahora de 10 o menos, son el mínimo común denominador en contenido importante. A esto se añade un sistema educativo ideologizado, que contribuye a degradar la inteligencia y el sentido común de las masas, haciéndolas más vulnerables a las manipulaciones y lavados de cerebro ideológicos.
Carl Sagan


La Ciencia, al menos la ciencia occidental, ha tenido grandes erupciones reconformadoras. Estas emergencias científicas sentaron las bases para nuestra cosmovisión, conocimiento y civilización actual, que es eurocentrista y el más terminado de todos los intentos culturales de “conocer”.

Podemos ver una erupción en la antigua Grecia (S. VI a. C.) centrada alrededor de las figuras de Sócrates-Platón-Aristóteles, otra alrededor de da Vinci-Copérnico-Kepler en el Renacimiento europeo (S. XV-XVI) y una muy evidente durante el siglo XVIII en el Reino Unido, cuando se formó la institución de la Royal Academy of Sciences, que incluyó y formó una constelación de figuras, de las destacamos a Newton y a Darwin. El primero de estos movimientos fue más intuitivo, más infantil. El segundo, más incisivo, juvenil, decisivo. El último, adulto y expansivo.

La ciencia como método dinamizador de lo económico y reestructurador de lo social, surgió en los pequeños reinados europeos del siglo XVIII. En sus burgos o ciudades,  se permitió al individuo emerger. Allí, desde las mentes inquietas, pudo surgir y prosperar el hombre nuevo, una figura que antes apenas representaban algunos cortesanos que adornaban el séquito del señor de la guerra, que lo protegía de la envidia colectivista, la masa inculta que tiende a quemar en hogueras todo lo excepcional.

Los grandes imperios militaristas-colectivistas (que Escohotado llama clericales-militares: China, Rusia, otomanos, romanos), no fueron culturas que prohijaron inventores y genios. Allí eran rara avis.

Cabalgando en lomos de la Ciencia, las culturas europeas crearon una metodología para comprender por partes y transformar nuestro entorno, el mundo. El científico brillante, abstraído y desconectado del mundo, nunca pudiera haber surgido en sociedades colectivistas. Insistamos un poco en la historia de la ciencia.

1-En su primera erupción, ciencia e intelecto permanecieron íntimamente ligados. El nivel de conocimientos acumulados era intuitivo y poco enhebrado. Realmente se trataba de geniales filósofos dejando que sus mentes volaran, suponiendo e intuyendo “cosas”. En la segunda oportunidad, sin embargo, Ciencia, Filosofía-religión se divorciaron, dada la ocurrencia simultánea de movimientos sociales en Europa que intentaban tomar distancia de excesos en actos de fe y en general de la intolerancia religiosa que abrumaba a los europeos con cruentas guerras. No es casual que Galileo, uno de los más lúcidos científicos de su época, hacia 1632 fuera sometido a juicio inquisitorio, del que sólo pudo salir con vida abjurando de sus afirmaciones (y evidencias) científicas. Pero la época ya gestaba hombres integrales, el renaissance man.

2-Luego, a partir del siglo XVIII, ciencia e intelectualidad se distanciaron, en primer lugar, en dos culturas, pero además el objetivo del conocimiento integral, u holístico, lo que parece esencial a la ciencia, fue postergado a favor de la especialización. Ello explica la atomización del pensador y esa tendencia recurrente a las explicaciones parciales desde cátedras y departamentos pretendidamente avizoradores y autárquicos,  a veces más preocupados por justificar su existencia e incrementar sus asignaciones y sueldos que en abordar a fondo problema alguno o el mundo de manera holística.

3-Hoy, muy pocas figuras se permiten amplias generalizaciones intelectuales. Las que lo hacen, adolecen de la estatura de un Aristóteles, un Goethe o un Humboldt. La tecnología se ha adentrado en los laberintos de la especialización. La tecnología endurece y atomiza la Ciencia, en especial las ciencias duras, caracterizadas por la segmentación del conocimiento y la aplicación ingenieril y economicista de los resultados. Es muy productiva, pero propende un saber enclaustrado en compartimentos estancos, con traumas, con complejos laberintos donde tiende a ajustarse a disímiles imposiciones desde el poder, el mercadeo y las miserias humanas. Pero la verdadera Ciencia se horroriza cuando tienen que cruzar por sobre estas alambradas que denominamos especialidades. Es actitud sorprendente pretender que subdivisiones mentales artificiales son reales barreras del mundo.

La verdad originalmente parecía colonizada por hechiceros, sacerdotes, palabras encantadas, dogmas. Pasaron por pantanales tales como alquimia, mecanicismo, quimización, biologicismo, ecologicismo. Metodológicamente, no siempre las ciencias han corrido por los mismos laberintos. Han evolucionado desde la adoración de la palabrería, o la Razón, al experimentalismo, positivismo, la tecnología devenida tecnologitis, la simulación computarizada, y hoy se aboca a basarse en paradigmas de patrones complejos y la tendencia a lo holístico. Se centraron en paradigmas físicos primero, luego químicos, biológicos, ecológicos y ahora se proyectan a paradigmas sociales y del conocimiento, aunque con resultados muy cuestionables.

Aun con lastres, la ciencia se ha ido construyendo modularmente en leyes, modelos, planos, lógica, maquetas, fórmulas matemáticas y químicas que pretenden no sea percibida de manera diferente por distintos receptores. La principal asignatura pendiente continúa siendo su aproximación al todo, a lo holístico. Gracias a la acumulación de información y la posibilidad de analizarla con visión sinóptica en computadoras, hoy se permite ya comprender el todo funcionando.

Pero, se preguntará el lector, si la ciencia es tan eficiente, ¿por qué tenemos tantos problemas en la modernidad? En realidad, las soluciones a los problemas complejos de las sociedades modernas rara vez se realizan con método científico. Lo que sucede es que generalmente un político, con una formación científica muy superficial, toma medidas que tratan de complacer a su masa electora. Para ello, reduce los problemas y sus explicaciones a esquemas sencillos, que la vida o el mundo regurgitan.

Virtualidades creadas en los ordenadores nos permiten simular situaciones… ¿es lógico que sigamos a un político elegido por su verborrea mentirosa y que apliquemos rústicos métodos de prueba y error, que tantas veces nos ha llevado al precipicio? Esta situación está indicando la necesidad de un pensamiento y una actuación integral. Está pidiendo al intelecto generalista por sobre el saber tendiente a lo holístico, producto de experimentaciones parciales. La complejidad del mundo está indicando la necesidad de responsabilidad de consejos de eminentes más que la del individuo, un político, un pretendido líder.

Hoy, estamos rodeados de situaciones complejas, concretas y abstractas, inalcanzables con sesgos en el saber y la razón. Solo son comprensibles con sapiensia. Mas vienen los antiguos samurais, trajeados o con toga y birrete. Mediante espionaje industrial y científico, culturas colectivistas han emergido y compiten con la ciencia y cultura occidental. Y periodistas y comunicadores nos inundan de afirmaciones pseudocientificas desde medios de difusión masiva.


 

El mito del pinareño tonto: La concretera anticastrista

Durante décadas, los pinareños —naturales de la provincia más occidental de Cuba— han soportado estoicamente una anécdota entre humorística y denigrante, que los ha hecho blanco preferencial, regionalmente hablando, del ya clásico choteo cubano.

Se trata del famoso caso de la concretera olvidada dentro de un cine de Pinar del Río, que los constructores del mismo se dejaron tras terminarlo y en pos de la que luego debieron derribar una pared, pues no podía salir ni por la puerta principal. El hecho, entre mítico y edulcorado, ha justificado durante años el calificativo de “bobos” injustamente adosado a los pinareños.

Lo traigo a colación tras ver por segunda vez un video en Youtube que revela la exponencial estupidez de Fidel Castro. Se trata del ya célebre en el que el dictador ordena que se coloque en las cabezas de las vacas un sistema de aire acondicionado —mientras el resto del cuerpo de las rumiantes queda expuesto al medio ambiente— con el objetivo de que produzcan más leche.

¿Tontos los pinareños? Para nada. El episodio de la concretera atrapada en el cine nunca hubiera tenido lugar en un tiempo anterior al castrista, cuando quienes trabajaban, trabajaban de verdad; cuando quienes invertían, invertían de verdad. Sólo la ineficiencia más la quisquillosa bobería de un sistema como el comunista, en el que nada es de nadie y todo es del Estado –y todo el Estado era del «benefactor» de vacas que lo secuestrara durante más de medio siglo, y ahora de su familia–, pueden provocar un despropósito de las características del que nos ocupa.

No sólo fueron pinareños los que se dejaron la concretera: fueron pinareños aletargados y/o desmotivados por el estúpido sistema adoptado por la estúpida familia Castro los que se dejaron la concretera. La diferencia no es sutil: es definitoria y esclarecedora. Incluso no hay que descartar que los pinareños de la concretera se hayan puesto de acuerdo para, efectivamente, dejarla dentro del cine: un sabotaje más en la ya larga lista de desidias y pequeñas venganzas con que los cubanos han penalizado, silenciosamente, al idiota y criminal régimen que los empobrece. De hecho, esta variable parece la más probable.

No lo olvidemos nunca: Es tonto el afán de poder castrista y ha sido estúpido el ejercicio de ese poder, más lo que ha traído como resultado. Conservarlo de la manera en que lo han conservado los Castro no constituye un mérito y mucho menos un signo de inteligencia, sino todo lo contrario.


Martí, Maceo y el racismo

El 10 de octubre de 1868 lo que ocurrió en realidad -¡y muchos no  lo comprenden todavía!- fue que la conciencia de lo cubano quiso romper el viejo molde, que ya lo asfixiaba, y construir otro, propio e independiente, para vaciar en él las energías físicas y espirituales del pueblo gestado en las entrañas de la tierra conculcada por la corona española desde 1942.

En los siglos transcurridos entre las postrimerías del XV y la segunda mitad del XIX, la Historia creó insensiblemente un tipo humano peculiar, criollo, o sea: creado, cocinado en el horno de la tierra, configurado con el barro de las razas yuxtapuestas por los colonizadores sobre la raza autóctona. El papel de la Metrópoli fue idéntico al de la mujer grávida, quien por fuerza tiene que parir un día y dar a luz el hijo que inexorablemente trae con él un destino personal, propio, distinto al de la madre.

En los países nacidos tras la larga gestación por la Historia iniciada en el Nuevo Mundo a la llegada de los europeos, se produjo la creación de un nuevo tipo humano: el mestizo, el hombre mestizado no sólo por los cruces de sangre, sino principalmente por el cruce de ideas, de creencias, de concepciones de la sociedad y de la vida. Ni España ni ninguna otra nación podía conseguir allí el mantenimiento perpetuo de una raza «pura», la blanca, porque hubiera necesitado un apartheid mil veces más grotesco que el de Surafrica, y porque el español es, culturalmente, el más mestizado de los europeos.

El mestizaje racial o/y espiritual producido en el horno y caldero de la Isla, mestizaje reflejado no únicamente en el pigmento, es el cubano. Un cubano blanco no es igual a un español o a un norteamericano blanco. Un negro cubano no es igual a un senegalés o a un sudanés negro. Un mulato o un mestizo cubano no es igual a un mulato o a un mestizo (hijo de indio con otra raza) de Perú o de México. El cubano, sea por su color externo blanco, negro, achocolatado o betúnico es, ante todo, cubano. Porque la naturaleza, lo animal, es siempre vencido por la Historia, que es la humanizadora por excelencia. Ni el color ni la cuna determinan un alma.

Explicó Ortega y Gasset que el hombre, a diferencia del animal, no es naturaleza, sino historia. Es algo creado a partir de la condición primitiva o prehumana por el perfeccionamiento (la doma de los instintos) que en esa materia prima efectúa la cultura vivida como sociedad, región, por el hecho social. Nuestra historia muestra dos grandes modelos de hombres eminentemente cultos, desprovistos de lo zoológico hasta en el fondo de sí mismos: José Martí y Antonio Maceo. Ni el uno ni el otro se pensó nunca como blanco o como mulato: ambos eran felices en su conciencia de ser mucho más que una concentración más o menos intensa de melanina. Los dos eran, primero, cubanos. Y luego todo lo demás, lo accesorio. Los dos formularon explícitamente su creencia: Maceo en su fundamental carta al marqués de Santa Lucía, y Martí cuando dijo: «Cubano es más que blanco y más que negro: dígase cubano y se ha dicho todo».

Razón tenía el catalán padre de don Fernando Ortiz cuando decía, según su eminente hijo, que Martí tenía alma de mulato. De mulato cubano, digamos, y de blanco cubano, y de negro cubano, tenían mestizada el alma tanto Martí como Maceo.

Por no entenderlos y vivirlos a ellos como especímenes de ese producto específico de suprarraza y de supracasta, la República fue, y lo sigue siendo dentro y fuera de la Isla, una casa dividida (como la habría calificado Lincoln), o una nación invertebrada, a la manera dolorosa y perpetua de España. El regionalismo, que es una variante del racismo, desvertebra y balcaniza la nación mientras que el racismo, en el caso concreto de Cuba, quiebra y secuestra la supremacía de lo cubano, entendido como lo entendieron los Arquetipos.

El racismo es un capítulo de la zoología, una supervivencia de la infrahumanización del hombre primitivo. Inmensa fortuna para los hijos de la Isla fue el nacimiento en ella de estos dos Hombres Simbólicos, dos seres liberados, limpios de las huellas de la animalidad. Pero quedan todavía demasiados cubanos que ignoran que Maceo no peleó por los negros, ni Martí murió por los blancos. Maceo era, por lo exterior y por lo interior, portador de la cubanía integral. Por lo interior y por lo exterior, Martí era su gemelo. Los dos, repito, eran, primero, cubanos. Y todo lo demás era accesorio. ¿Tendría que ser accesorio también para todos nosotros?


Una primera versión de este artículo apareció en 1990. Cortesía El Blog de Montaner


Pan para hoy y hambre para mañana

Se terminó la Novena Cumbre de las Américas. La mayor controversia suscitada fue la amenaza (cumplida) de Andrés Manuel López Obrador de no asistir… si no invitaban, aunque estaban deshechas, a las tres dictaduras latinoamericanas que quedan en pie: Cuba, Venezuela y Nicaragua. No las invitaron, y el Santo Patrón de las tiranías se quedó con los moños hechos. Eso sí: envió a su canciller, un personaje mucho más presentable que él mismo: Marcelo Ebrard. Los estadounidenses respiraron aliviados. Tenían el mejor de los mundos posibles. El gobierno de AMLO sin AMLO.

Pero el presidente de México no fue el único ausente. Tampoco estuvieron los presidentes de Guatemala, El Salvador y Honduras, el famoso “triángulo norte” de Centroamérica. (Famoso por sus crímenes y su volumen de exiliados). La Novena Cumbre, afortunadamente, tuvo un cronista excepcional en Héctor Silva Ávalos para Infobae, el primer medio argentino digital.

Alejandro Giammattei, el de Guatemala, no acudió a la Cumbre indignado por las acusaciones de corrupción. Nayib Bukele, el salvadoreño, primero, porque había pactado con las maras la gobernabilidad del país, y, segundo (palos porque bogas y palos porque no bogas), por los malos tratos a los miles de mareros presos, cuando estos continuaron asesinando en las calles del diminuto país. (Bukele tiene el apoyo de un porcentaje mayoritario de la nación en su política de “mano dura” contra las maras). En cuanto a la presidenta de Honduras, la señora Xiomara Castro, esposa del líder político Manuel (Mel) Zelaya, porque se siente más cómoda en la proximidad de Cuba, Venezuela y Nicaragua, y porque su marido quería agradecerles a estas dictaduras los favores prestados.

En México, simultáneamente a la Cumbre de Los Ángeles, se está organizando la “madre de todas las marchas”. Recuerdo el origen de esa frase: “la madre de todas las batallas”. Era el espectáculo que prometía Sadam Hussein si los Estados Unidos se atrevían a encabezar el ataque tras la ocupación de Kuwait por el ejército iraquí. Un diario alemán sacó la cuenta de las armas que tenían los dos contendientes y concluyó que “la madre de todas las batallas” probablemente sería ganada por Sadam Hussein. A las fuerzas de la coalición, dirigidas por EE.UU., le bastaron unas pocas horas para demostrar que los periodistas alemanes habían subestimado a George H. W. Bush (el padre, para entendernos) y al general Norman Schwarzkopf, el jefe de las FF.AA. norteamericanas durante la ‘’llamada” Guerra del Golfo. En realidad, fue un paseo.

Muchos de los que intentan “la madre de todas las marchas” son cubanos, venezolanos y pertenecientes “al triángulo mayor de Centroamérica”, precisamente los que no tienen un presidente que los represente: salvadoreños, guatemaltecos y hondureños. ¿Qué se debe hacer con ellos? Por supuesto, dejarlos entrar y darles “papeles” para que paguen impuestos y se hagan ciudadanos en cuanto puedan. No hay nada más ridículo que suponer que son “espías”. Los espías entran de otra manera. A los cubanos en todo momento les han permitido la entrada y esto ha sido muy conveniente para el país receptor. Un 99.99% viene a trabajar. No es posible defender la libertad y negarles la entrada cuando la necesitan. Nadie abandona su tierra por motivos frívolos o persiguiendo un estipendio ridículo.

Los cubanos y venezolanos eran receptores de inmigrantes antes de 1959 y del siglo XXI. Cuba conoció una pequeña emigración tras la Segunda Guerra mundial: de 1945 a 1955 se “fueron” 35,000 personas, pero en ese mismo periodo “llegaron” 211,000 inmigrantes. Me contaba Fernando Bernal, diplomático de la revolución, y luego exiliado, que sólo en el consulado de La Habana en Roma había 11,000 solicitudes de peticiones de emigración a la Isla. En cuanto a Venezuela, lo que ha ocurrido en ese país no tiene nombre: de contar con un número creciente de inmigrantes (portugueses, italianos y centroeuropeos), hoy tienen seis millones de exiliados.

¿Por qué se marchan? Esencialmente, porque no tienen cómo ganarse la vida y carecen de movilidad social. La idea de que no puedes mejorar tu calidad de vida, no importa lo que hagas, es un acicate para largarse. El tipo de régimen político en abstracto sólo le importa a un mínimo de personas. Si USA quiere restituir en Cuba y en Venezuela la movilidad social tiene que derrocar al régimen que la provoca. De lo contrario, es pan para hoy y hambre para mañana.


Como Amelia Calzadilla, ¡el pueblo quiere comer!

Hay sed sin sal en La Habana,
ni azúcar, la desazón
desemboca en crispación
pa’ la familia cubana.
Madre, padre, hijo, hermana…
quienes fueron, deben ser,
que no hay ni un huevo pa’ hacer
la sombra de una tortilla.
Como Amelia Calzadilla,
¡el pueblo quiere comer!


Un ‘Concierto mambí’

Ya en Amazon Concierto mambí (Ediciones Gata Encerrada, 2022), poemas -décimas, sonetos, himnos, parodias- de Gleyvis Coro Montanet con ilustraciones de Omar Santana, prólogo de Enrique Del Risco (Enrisco) y un estudio ensayístico de Mónica Simal.

Poesía ilustrada con notas al pie que narran los hechos que dieron lugar a los poemas que la autora publicó en su Facebook a raíz de los sucesos del 11J, cuando miles de manifestantes pidieron libertad en decenas de ciudades y pueblos cubanos. “Un libro que visualiza el dolor, la valentía, el hambre, la miseria, la prisión, el humor, la picaresca y la esperanza en la historia más reciente de Cuba”.

Disponible en todos los formatos: tapa dura, blanda y ebook. Los beneficios derivados de su venta serán destinados, íntegramente, a la causa de los presos políticos cubanos.

Vídeo promocional:

Para matarlos a todos

«En estos poemas —de tono casi siempre confesional— el poderoso yo del poeta se nos muestra en diálogo descarnado y atrevido con personajes disímiles que, de una u otra forma, marcan su experiencia de vida… Para matarlos a todos es obra consciente, de delicadas operaciones de la inteligencia, la emoción y los sentidos: nunca la sentimos fría o de elaboración mecánica. El alcance de su propósito supera las fronteras del entorno, la época y la experiencia vital del autor, para abordar asuntos de mayor trascendencia poética». / Edelmis Anoceto.

 

 

Cuba y la Novena Cumbre de las Américas

La Novena Cumbre de las Américas será en Los Ángeles a partir del día 6 de este mes, pero el 8 es cuando llegarán los mandatarios.

AMLO se ha desatado y transformado en el Santo Patrón de las dictaduras: Cuba, Venezuela y Nicaragua. Ha amenazado con no ir a la cita californiana si las tres dictaduras no son invitadas. (Como ‘Andrés López’ le parece una vulgaridad, los utiliza todos, para desesperación de los vecinos estadounidenses: Andrés Manuel López Obrador).

Hay que recordarle que la primera carta, la de Clinton en 1994, afirmaba, claramente, que “son reuniones de Jefes de Estado elegidos democráticamente”. O, por lo menos, pertenecientes a la OEA, y en ninguno de los tres casos se han mantenido dentro de la organización.

En la Quinta, en Trinidad-Tobago, acosaron al inexperto presidente Barack Obama con el tema del embargo a Cuba. Creyó que el fin del embargo era un clamor popular. Era abril del 2009. Había comenzado su primer mandato el 20 de enero. En el 2014 se habían reanudado las relaciones entre los dos países. Pero en la Séptima Cumbre, en el Panamá de Varela, en 2015, se había presentado Raúl Castro y ultimaron los detalles para una visita de Obama a La Habana.

La visita se produjo en marzo del 2016. Muy cerca del fin de su mandato. Obama dio un sensacional discurso en el que dijo muchas cosas que los cubanos ansiaban escuchar. Raúl Castro casi lo acusó de pretender derrocarlo y de tener ‘intenciones ocultas’. Desde ese momento Obama, no obstante, se convirtió en un ídolo de los cubanos dentro de la Isla, pero alguien muy confundido e ingenuo en el exilio.

Esa dicotomía se observa todavía hoy. Los cubanos dentro de la Isla aman a Joe Biden, pero fuera de Cuba, en números grandes, aman a Donald Trump. Los cubanos, dentro de la Isla, asocian a los demócratas a una etapa de esperanzas y de alivio de las miserias económicas, y no les importa si el fin último consiste en derrocar la tiranía. Simultáneamente, los cubanos fuera de la Isla abominan de cualquier concesión al gobierno de Díaz Canel, sin parar mientes en que conduzcan al final de la dictadura.

La primera cumbre

Recuerdo la Primera Cumbre de las Américas. Fue en 1994. Me invitó Luis Lauredo, entonces embajador ante la OEA por el gobierno de Bill Clinton. Existía el propósito de tratar los asuntos regionales dentro de esa institución. Cuba era un “asunto regional”, y el embajador Lauredo, con fama de muy competente, tenía la misión de monitorear los movimientos de lo que ya se llamaba “el Socialismo del Siglo XXI”.

Su función casaba muy bien con algo que le escuché decir a una persona que conocía el intríngulis del Partido Demócrata con relación a Cuba. En los ochenta, Bill Clinton había perdido la gobernación de Arkansas por comprometer a su gobierno con la llegada de 125,000 cubanos por el puerto de Mariel. Al cabo de los tres minutos que le asignaron a Cuba en la transmisión de mando, el único comentario que hizo Bill Clinton fue: “no quiero que me sorprenda otra vez. Espero que la CIA sepa lo que está sucediendo en esa Isla”.

Guerra bacteriológica

Lo sabía. “Los cubanos” estaban elaborando un complicado plan para hacerle creer a los servicios estadounidenses que ya tenían lista la guerra bacteriológica para enfrentar una hipotética invasión. Era la bomba atómica del pobre. Fidel, colocado en el centro del universo por su propia personalidad, no podía creer que lo menos atractivo para Bill Clinton era desembarcar a los marines en Cuba.

Pensaba que ese “gringuito” inexperto, que había sacado menos votos que Michael Dukakis, y que estaba en el salón oval por obra y gracia de la inesperada candidatura de Ross Perot, no podía resistirse a la vieja hipótesis de la “fruta madura”, una especie de teoría conspirativa del siglo XIX por la cual el destino de Cuba era formar parte de la nación estadounidense. Algo en lo que podía creer Thomas Jefferson, tercer presidente de Estados Unidos (1801-1809), pero no Bill Clinton, el primer presidente de USA, después de 1945, que no había participado de la Segunda Guerra Mundial, y ni quiera le había tocado la Guerra Fría.

Yo venía de un viaje por las cancillerías del este de Europa, incluida Rusia. Todas vieron -unas más y otras menos- una oportunidad de liquidar el estalinismo cubano, pero invariablemente me preguntaban: “¿Hasta qué punto Estados Unidos está dispuesto a comprometerse?”.

Aproveché la visita a Miami para confirmar lo que ya intuía: Estados Unidos no quería aprovechar la debilidad manifiesta del gobierno cubano en aquellos años azarosos para acelerar el fin del disparate castrista. La tesis de republicanos y demócratas era que la Isla no presentaba un peligro para USA, y era mucho más beneficioso ver los toros desde la barrera que apresurarse a liquidarlos. Al fin y al cabo, el régimen estaba totalmente “podrido”, y no tenía capacidad (creían) para hacer daño.

“Y pasó el tiempo y pasó un águila sobre el mar” (Martí dixit).

Estamos en la Novena Cumbre. Ya existen dos dictaduras latinoamericanas a las órdenes de Cuba: Venezuela y Nicaragua. El marxismo colectivista ha desaparecido de la faz de la tierra. En China, en 1976, tras la muerte de Mao, comenzó un regreso acelerado a la propiedad privada. Pero el suceso de mayor importancia acaeció en la URSS. Tras su implosión, en 1991, se inició la privatización hacia el “capitalismo de amiguetes”. Muy pronto derivó hacia las élites cercanas a Putin, los llamados “oligarcas”.

Por aquellos años, Fidel Castro diseñó un compromiso híbrido entre el marxismo y las tiranías: el Capitalismo Militar de Estado. El CME no dejaba las manos o la imaginación libres de los inversionistas. O se amoldaban a los planes previos de desarrollo trazados por los militares, o no lograban nada, con lo cual amputaban el rasgo más productivo de la economía libre.


 

Francisco Larios en el Koubek Center de Miami

Este 25 de junio de 2022, a las 6:00 p.m., la Feria Internacional del Libro de Miami presenta el poemario Parece una república, del escritor Francisco Larios.

La presentación tendrá lugar en el Koubek Center, ubicado en: 2705 SW 3rd St (Miami, FL 33135).

Se trata de un poemario relacionado con la lucha por la libertad en Nicaragua, ganador del Florida Book Award en el año 2020.

“Quiero que hagamos de la presentación un acto de solidaridad; yo estoy donando todas mis ganancias a la lucha”, ha expresado Larios. Habrá ejemplares a la venta.

Francisco Larios, economista y escritor nicaragüense, ha publicado los poemarios Cada sol repetido, La isla de Whitman y Astronomía de un sueño, entre otros. Su poesía ha aparecido en revistas digitales e impresas en numerosos países y ha sido parcialmente traducida al italiano, griego, rumano, estonio e inglés.

 


 

De padre a hijo

BrianJey (foto de Melisa Naranjo)

Es un riesgo de artista a artista entablar un diálogo con un hijo. Pero estoy orgulloso de los míos, que son cuatro. Ahora intentaré indagar en la vida de uno de ellos que de la noche a la mañana, con solo 20 años, ha ido escalando peldaño a peldaño hacia una cima harto difícil y competitiva, como suele ser el mundo de la música. Él es Brian Jesús Vilche Gallardo, más conocido como BrianJey.

1. ¿Cuáles son tus recuerdos de la infancia?

Conservo muy buenos recuerdos de mi infancia, las noches contando estrellas con mi padre, algo que se convertiría más adelante en uno de mis pasatiempos favoritos. Recuerdo la primera vez que monté bicicleta, mi primera guitarra, recuerdo las noches de lectura, y las salidas con mis padres, rodeado de artistas y escritores de mi ciudad. Tengo bellos recuerdos rodeado de arte, mis clases de pintura, los amigos de infancia. Las salidas de domingo con mi papá.

2. ¿Por qué una carrera artística y no otra que pudiese darte una solvencia económica?

Desde pequeño tuve inclinación por el mundo del arte, estuve buscando vías para adentrarme en él. Estuve a los ocho años en un programa infantil de televisión como personaje recurrente (protagónico) hasta mis 16 años. Ya estando en el Preuniversitario tenía una idea en la cabeza, ni siquiera podía concentrarme en las asignaturas pensando en ella: «No quiero pasar mi vida detrás de un buró o una oficina, ni rodeado de papeles o cuentas, no me veo en otro lugar que no sea en un escenario, alistándome en un camerino, frente a alguna cámara o detrás de un micrófono». En ese preciso momento decidí dedicar mi vida al arte.

3. ¿Tus referentes artísticos y literarios?

En la literatura, me nutro mucho del maestro Borges, Bukowski, Rubem Fonseca, Poe, Lovecraft , Stephen King. En la actuación Morgan Freeman, Johnny Depp, Samuel L. Jackson, Jared Leto. En la música Justin Bieber, Canserbero, Wos, Camilo, Post Malone, Shawn Méndez, Jay Wheeler, Residente, Aldo el Aldeano, Silvito el libre.

4. ¿Qué directores te gustaría te montaran y dirigieran una puesta en escena?

Tengo muchos directores con los que sería un gran honor trabajar. En el teatro cubano, estarían Juan Gonzales Fife, Gainza (actual Premio Nacional de Teatro), Carlos Díaz; me hubiese gustado haber sido al menos pupilo del maestro Virgilio. Fuera de la isla, Peter Stein, Robert Wilson, Lluis Pascual, etc.

5. ¿Con qué directores de cine te gustaría rodar una película?

Quentin Tarantino, sin dudarlo, es uno de mis cineastas favoritos desde niño. Martín Scorsese, Tim Burton, Coppola, Lilo Vilaplana -que a lo que mi persona respecta es uno de los exponentes salidos de Cuba con mayor potencia en el mercado americano-, Pedro Almodóvar, Verónica Forqué. Entrar en el mundo del cine dirigido por cualquiera de ellos, con mi primer personaje en una película.

6. ¿Qué le debes a tu familia?

Le debo mucho, mis conocimientos, mi carrera, siempre han sido mi apoyo, y aunque algunos no vieron clara mi vida en el arte siempre estuvieron a mi lado. Te debo a ti la semilla que sembraste en mí, siempre confiando en mí cuando más nadie lo hizo, tu apoyo, tu ayuda y tus ideas. Le debo a mi familia la vida entera.

7. Aún eres muy joven y ya tienes algunos cientos de fanes por tu música, ¿a qué crees que se deba ese éxito aunque es muy corta tu carrera como cantante urbano?

Es cierto que es aún muy corta mi estadía en el mundo de la música, pero creo que le debo mi crecimiento a las ganas y la entrega que he puesto en ello, noches sin dormir, dejar de salir a fiestas, de quedar con amigos, de fumarme un cigarrillo por estar componiendo o buscado un buen beat, por estar grabando una canción. Creo que el esfuerzo, las ganas, la dedicación, la entrega absoluta en lo que hagas, es lo que te traerá la recompensa el día de mañana.

8. ¿Profesores que recordarás cuando tengas una carrera consolidada?

Mi profesora de primaria Katia; un profesor de teatro en la primaria que por desgracia no recuerdo su nombre; el maestro Fife, una de las figuras más importantes en el proceso de mi formación mental y artística; a Rafael Vilches Proenza, el maestro que me ha acompañado desde mi niñez; Facundo Cabral, el cual tuve el infortunio de no conocer pero ha sido uno de mis grandes guías espirituales y artísticos; Yunia Gerés, mi profesora de Actuación de tercer año en la academia de teatro; Yudexis de la Torre y Juan Alberto Antes, y estoy convencido de que en cinco años más la lista habrá crecido mucho.

9. ¿Sueños por realizar?

Creo que en estos momentos mi mayor sueño es poder dar un concierto donde asistan cientos de personas y coreen mis canciones, cada noche es el único pensamiento que surca ni cabeza.

10. Brian, ¿planes futuros?

Entre mis planes futuros está terminar mi cuarto año y graduarme de la Academia Nacional de Arte, terminar ni disco TRIP, buscar firmar con una discográfica, poder asentar mis bases como artista urbano, perfeccionar mi agilidad por la guitarra, publicar mi primer libro de cuentos y seguir escalando día a día hasta conseguir cada una de mis metas.

11. Hijo, para terminar la promoción del padre que soy, ¿dónde se puede escuchar a Brian Jesús Vilche?

Pa, fácil, pueden ir a mi canal de Youtube. Acercarse a mi canal de Telegram. O descubrirme en mi perfil de Instagram.

Ahí los espero.


 

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