Inicio Blog Página 58

Sobre el entierro del bolero en Cuba

Algunos han escrito que la prohibición no estuvo entre las causas por las que el bolero perdió su popularidad en Cuba. El papel aguanta todo cuanto le escriban. De cualquier modo, si bien es verdad que este género nunca fue prohibido por decreto, también lo es el hecho de que desde los primeros meses del gobierno revolucionario empezó a ser visto, desde arriba, como un pernicioso rezago del pasado. Eso situaría al bolero en cuarentena. Hasta que finalmente iba a ser rematado con la prohibición de sus más exitosos intérpretes.

Así como muchos de los grandes soneros cubanos quemaron sus naves quedándose en la Isla después de 1959, subempleados, sin perspectivas, ni instrumentos, ni discos, ni giras, ni espacio en la difusión, ni salones de baile, sin un peso para el chícharo y sin un chícharo de consideración ante su peso histórico, no sucedió igual con los más famosos boleristas. Se trata de un pasaje digamos curioso de nuestra historia que quizá merezca estudio más detenido.

Hubo excepciones, como Fernando Álvarez o Lino Borges. Y hubo casos excepcionales, como los del impar Benny Moré o la muy versátil cancionera Elena Burke, como Roberto Faz, Pacho Alonso, Celeste Mendoza, Raúl Planas, Orestes Macías, Carlos Embale o Tito Gómez, entre otros que por ser grandes en todos los géneros, lo han sido también en el bolero, aunque no se enmarquen como boleristas. Pero el resto, o sea, aquella tropa nutrida y peculiar que lo apostó todo en los años 40 y 50 por la interpretación del bolero cubano, potenciándole el rango de suceso mundial, prefirió irse con su música a otro lado. Y todos pagaron con la excomunión. Lo malo es que a la hora de tachar sus nombres, el bolero cayó también bajo la raya. Así quedaba conclusa para sentencia la primera gran síntesis vocal en la historia de nuestra música popular.

El motivo por el que aquellas estrellas renunciaron a su éxito y a su público, pudo quedar condensado en una declaración de una de las más brillantes, Olga Guillot, quien dijo haberse ido porque su pobreza la administraba ella y no Fidel Castro.

Hacia finales de los años ochenta, cuando, aprovechando el ventarrón de la Perestroika, algunas emisoras en La Habana intentaron sacudirle cenizas al género, más de una generación entre nosotros desconocía totalmente el quehacer, los nombres y hasta la existencia de la propia Guillot, o de Orlando Vallejo, Antonio Machín, Bienvenido Granda, La Lupe, Ñico Membiela, Blanca Rosa Gil, así como de otros muchos boleristas famosos. El bolero únicamente resultaba atendible (que no reconocible) entre los jóvenes si era cantado por el mexicano Luis Miguel. Las pocas luminarias del género que sobrevivían en la Isla eran asumidas (que no atendidas) como fósiles, menesterosos viejitos del tiempo de antes.

La nota paradójica es que la mayoría de aquellos famosos boleristas que se marcharon de Cuba, lo hicieron guiados por el interés neto de continuar su carrera. Algunos, incluso, ya vivían en el exterior desde antes del triunfo de la revolución, y no quisieron regresar. Otros murieron de viejos soñando con el retorno. Pero todos fueron borrados por decreto de nuestra memoria y aun de la historia.

Con frecuencia se insiste en nombrar a Orlando Contreras (un magnífico cantante con un pésimo repertorio) como representación paradigmática de aquel bolero que hizo época en las victrolas cubanas, en los años vísperas de la revolución. No es un error, pero sí un reduccionismo histórico que puede conducir a la errónea subvaloración del bolero como género, sobre todo entre los jóvenes.

Los desengaños de bares y cantinas que tan buenas ganancias le reportaron a Orlando Contreras constituyen sólo una de las diversas líneas temáticas del bolero. El tango las tuvo peores, pero no por ello ha dejado de ser fuente viva de la música argentina, inspiración y modelo de casi todo lo que se canta y toca en ese país (incluidos el rock y los géneros llamados cultos), a más de ser un monumento cultural que es motivo de orgullo para los argentinos de cualquier edad.

Mientras, el bolero cubano, marginado, abolido y deshecho por quienes pretendían barrer los vicios del pasado y terminaron barriéndolo todo menos los vicios, llegó a ser pieza obsoleta en su país natal durante largas y sufridas décadas.

Aquel regusto a victrola de cantina lo marcó desde el primer día, agravado por la consecuente acusación de machista. Y para colmo, sucedió que no encajaba, no podía encajar en el proyecto de los fabricantes del hombre nuevo. Por motivos obvios: su filiación con los nostálgicos, los fatales, los que sufren por amor, los machos tristes que no lloran, y los que lloran pero no transigen, los perdidos que resultan perdidos por las perdidas, en fin, todo lo que somos, lo que nunca hemos dejado de ser. Pues la tragicómica moraleja de esta historia es que los cubanos jamás renunciamos a llevar el bolero en el alma, algunos más y otros menos, pero probablemente no resultaría exagerado afirmar que todos los nacidos en la Isla (incluso los censores y hasta los caciques del régimen) seguimos pensando, actuando, viviendo en tiempo de bolero. Y a la vez, cada día son menos los que viven en tiempo de Nueva Trova.


¿Aprenderemos de esta lección que nos abofetea el rostro?

Todos tenemos la culpa por Luis Manuel Otero Alcántara.

Sí. Dejemos la hipocresía y las emociones a un lado. Ninguna de estas dos premisas ha funcionado; de tal modo que Luis Manuel está entre la vida y la locura inducida.

A pocos días de iniciada su última huelga, me comuniqué con Luis Manuel para hacerle saber mi criterio: «Una huelga de hambre es sinónimo de muerte, y tú te convertiste en un símbolo de Patria y Vida».

Era mi criterio contra su ansia de recuperar sus obras robadas, días antes, por la policía política al servicio del Partido Comunista.

Pocos se alinearon a este criterio. Muy pocos.

Muchos utilizaron el cuerpo de Luis Manuel como trinchera. Muchos hicieron comparaciones trasnochadas con el 33, en franca alegoría con Cristo. Muchos publicaron sus «mea culpa». Muchos alegaron el derecho de Luis Manuel a la huelga.

Pues ese derecho que ayer quisimos como amparo para Luis Manuel, hoy se traduce en lamentos vacíos volcados en centenares de posts, mientras la policía política [aprendiendo de nosotros] también utiliza su cuerpo como trinchera.

No lo dejarán morir. El Partido Comunista aprendió la lección cuando, en ese mismo hospital, dejó morir a Laura Inés Pollán Toledo el 14 de octubre de 2011.

Intentan dejarlo inutilizado mentalmente, y exhibir su desarticulación psicológica como escarmiento.

Si los lamentos de hoy los hubiésemos convertido en llamadas a Luis Manuel, para que ideara otra manera de recuperar sus obras, la policía política no tendría la ventaja que exhibe como triunfo en nuestras propias narices.

Pero nuestro apego por la pasión, por el capricho de no comprender [de una vez y por todas] que no necesitamos mártires para derrocar la tiranía del régimen de Cuba, nos enceguece y nos hace inútiles.

Tan inútiles como puede serlo este mismo texto.

Luis Manuel no tiene absolutamente ninguna culpa. Asumió una posición, y nuestro deber debió haber sido mostrarle las otras variantes donde podíamos acompañarlo para recuperar sus obras y continuar su pelea.

Mostrarle que ante Patria o Muerte habíamos elegido Patria y Vida.

¿Aprenderemos de esta lección que nos abofetea el rostro? No lo creo. Francamente no lo creo.

Quien permanece secuestrado y bajo un tratamiento que va lejos de sanarlo [Luis Manuel no estaba enfermo] es toda Cuba. Porque Luis Manuel es la representación cabal de todo un país bajo la opresión.

Quien permanece secuestrado y a punto de la locura es Cuba. Esa misma isla que las organizaciones que sirven de árbitros de los derechos humanos y las libertades civiles han abandonado a su suerte.

No confío en ninguna de esas organizaciones. Pues su única posición, en los últimos 60 años, ha sido servir de sombrilla a los desmanes de una dictadura militarista y totalitaria.

Si algo necesitó Luis Manuel de nosotros fue un simple mensaje: «tu vida vale más que una huelga, que un cadalso… tu vida vale más, incluso, que el conjunto de las obras que nos regalaste como demostración de que estabas puesto».

Pero ese mensaje, lamentablemente, nunca le llegó. Abrazo de paz y memoria para Luis Manuel.


De la serie #JugadasApretadas


Noticiero Facebook con Luis Manuel Otero Alcántara

Reconocidos artistas cubanos demandaron este lunes que sus obras sean retiradas del Museo Nacional de Bellas Artes «en solidaridad con el artivista Luis Manuel Otero Alcántara, internado sin comunicación desde hace tres semanas en un hospital de La Habana», informó la agencia AFP. Tania Bruguera, Tomás Sánchez, Celia González, Reynier Leyva Novo y Sandra Ceballos, entre otros, dirigieron una carta abierta al director del museo que fue publicada en Facebook, declarándose «motivados por un auténtico sentimiento de preocupación y solidaridad» con Otero Alcántara. Además, llamaron a otros creadores a sumarse al gesto. Supuestamente, desde el 2 de mayo pasado Otero se encuentra secuestrado por la Seguridad del Estado en el Hospital Calixto García. El secretismo en torno al fundador del Movimiento San Isidro, y su deterioro físico, evocan algunos de los episodios represivos más impresentables de la llamada «revolución cubana».

El fallecimiento en La Habana, el pasado domingo, de la abuela materna de Otero Alcántara, ha añadido aún más dramatismo al contexto represivo. Al artivista no se le permitió asistir a las honras fúnebres.

Los intelectuales cubanos Pablo Betancourt, Enrique Patterson, Gilberto Dihigo, Miguel Candelario, Francisco Morán, Danielle Pilar Clealand y Rita Martin publicaron esta semana una carta abierta en Ipetitions.com, dirigida a la comunidad afroamericana, que continúa recaudando firmas. «No podemos guardar silencio ante el aumento de las violaciones de los derechos civiles y humanos de los activistas negros en Cuba que se atreven a alzar la voz contra el racismo sistémico… Hacemos un llamado al Gobierno de Cuba para que libere de forma inmediata e incondicional a nuestro hermano Luis Manuel Otero Alcántara», subraya un fragmento de la petición.

La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba advirtió este lunes que procesará como represores a quienes cooperen con la Seguridad del Estado en el hospital Calixto García, dañando al artista del Movimiento San Isidro. Juan Antonio Blanco, director ejecutivo de la Fundación, denunció a «una élite de poder» que en Cuba «usa la medicina como herramienta de diplomacia y propaganda al tiempo que la emplea como instrumento diabólico de su represión. El uso de los servicios médicos para la tortura y asesinato de disidentes ha sido una práctica represiva durante estas seis décadas”.


Amnistía Internacional pide firmas por la liberación de Otero Alcántara

«El 2 de mayo agentes de la Seguridad del Estado en Cuba lo sacaron de su casa y lo llevaron a un hospital mientras estaba en huelga de hambre en protesta por la confiscación de obras de arte suyas. Tiene las visitas tan restringidas que había dudas de si estaba vivo o no. Luis Manuel Otero Alcantara es preso de conciencia y exigimos su liberación inmediata e incondicional. El hostigamiento hacia él y el movimiento de San Isidro es inaceptable».

Tu firma es fundamental en este esfuerzo de Amnistía Internacional (AI) y de cara a otras iniciativas y denuncias a favor de la liberación del artista, visiblemente afectado por el abuso, hasta ahora impune, del aparato militar cubano.

«Este hombre es un artista cubano de 33 años, una figura emblemática de la oposición pacífica en Cuba. Forma parte del Movimiento de San Isidro que fue creado por un grupo de artistas en protesta por una ley que les restringe su libertad de expresión», recuerda AI.

«Desde de Amnistía Internacional nos hemos movilizado por él y por la gente del movimiento en varias ocasiones, por encontronazos con las autoridades, a las que no les gusta su arte contestatario».


Cuba: Apuestan todo por unas vacunas de las que se desconoce casi todo

Ilustración y gráfica de Bals Mena


El último sábado de febrero, el nonagenario Gustavo Figueroa tenía cita para vacunarse contra el coronavirus en esta ciudad, donde reside hace más de 60 años.

Nacido en Cuba en 1930, Gustavo es el más longevo de 17 hermanos. Carlos Manuel Figueroa, de 85 años, y radicado en la Isla, le sigue los pasos.

Aunque hace mucho tiempo que no se ven, durante los últimos meses los dos compartieron algo: ambos estuvieron confinados en sus hogares y temiendo contagiarse de covid-19 durante varios meses. A lados diferentes del Estrecho de la Florida, estuvieron expuestos al nuevo coronavirus y a la espera por la inmunización.

Pero a medida que la vacunación comenzó a avanzar en todo el mundo, y en especial en los países más ricos, sus historias comenzaron a divergir.

Para marzo pasado, Gustavo ya tenía acceso a varias vacunas. Estados Unidos estaba inmunizando masivamente a su población con las vacunas de Pfizer/Biontech, Moderna y Janssen.

Las tres son vacunas cuya eficacia ha sido demostrada tras finalizar estudios de fase III, un requisito indispensable para determinar con certeza si un fármaco funciona.

Las tres han sido aprobadas para uso provisional en los países que tienen sistemas regulatorios más estrictos: Estados Unidos y la Unión Europea. Las tres cuentan con el visto bueno de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para su distribución por todo el mundo.

Gustavo pudo elegir cuál de ellas recibir. Y, de hecho, decidió no acudir a la cita que tenía y esperar a que estuviera disponible la de Janssen, la última en ser aprobada, porque prefería inmunizarse con una sola dosis, en vez de con las dos que requieren las otras vacunas disponibles en Estados Unidos.

Del otro lado del Estrecho, su hermano Carlos Manuel, residente en Colón, en la provincia de Matanzas, solo puede esperar. Como él, ningún cubano ha recibido hasta el momento una vacuna cuya eficacia haya sido probada o avalada por reguladores de otros países. 

Carlos Manuel solo puede confiar en los esfuerzos que su país está realizando por desarrollar sus propias vacunas, un proyecto hasta el momento envuelto por la propaganda y la opacidad, en el que Cuba está trabajando en solitario en medio de una grave crisis económica.

Soberana 02 y Abdala, los dos candidatos vacunales cubanos que están en la fase III de desarrollo, son de los pocos en el mundo, en ese grado de avance, de los que aún no se ha publicado ni un solo estudio sobre su eficacia o seguridad en humanos.

Pese a ello, las autoridades ya están dando por hecho que inmuniza y han anunciando que serán administradas a casi toda la población de La Habana. Esto convertiría a los candidatos vacunales cubanos en uno de los pocos en el mundo que se están administrando masivamente sin que apenas se disponga información de ellos.

Sin inmunidad

Cuba vive desde el comienzo de este año la mayor ola de covid-19 que ha experimentado el país hasta el momento. En el transcurso de 2021 se han detectado siete veces más casos que en todo el año pasado entero y la pandemia ha matado al triple de personas que en todo 2020, según muestran las estadísticas oficiales.

De acuerdo con un estudio hecho por instituciones científicas cubanas, en los últimos meses están circulando en el país cinco variantes de la cepa original del coronavirus original detectada en Wuhan, China. Se han identificado las llamadas variantes británica, sudafricana y californiana.

Amílcar Pérez Riverol, un biólogo cubano y experto en inmunología que reside en Brasil, comentó en un reciente post de Facebook: “Tenemos variantes con mayor transmisibilidad, potencialmente más patogénicas, que podrían evadir la respuesta inmune en pacientes ya recuperados y podrían afectar la eficacia de las vacunas. Estas características ―particularmente la ganancia en transmisibilidad― representan un nuevo factor que podría explicar la magnitud y resiliencia del brote actual en Cuba”.

Aún así, las autoridades no piensan en inmunizar a personas de la tercera edad como Carlos Manuel, el anciano de Colón, o al personal sanitario de primera línea con vacunas compradas en el extranjero.

De hecho, Cuba es uno de los dos únicos países en la región que aún no han administrado a su población ni una sola dosis de vacunas cuya eficacia ha sido probada en estudios completos de la fase III (el otro es Haití). Y es el único país de Latinoamérica que no pertenece y no tiene asignadas vacunas en el mecanismo Covax, un programa internacional que busca que los países con menos recursos puedan inmunizar a sus habitantes con los fármacos aprobados por la OMS. Incluso Venezuela, el otro país que no formaba parte de Covax, recientemente anunció que realizó el pago necesario para estar en el programa.

Las autoridades cubanas no se han interesado en ingresar a Covax ni han inmunizado a su población con productos de eficacia probada porque se están centrando en otros objetivos. Desde el año pasado, los dirigentes del país parecen dispuestos a hacer todo lo posible por anotarse el tanto propagandístico de ser el primer país latinoamericano que desarrolla su propia vacuna e inmuniza a toda su población en 2021.

Además, en un momento de caída del ingreso de divisas, las autoridades también han dado muestras de querer desarrollar vacunas que puedan venderse a países afines, como Venezuela y Bolivia, o que sirvan de incentivo para que los turistas vuelvan al país y revivan una actividad fundamental para la economía. De hecho, Cuba registró la patente de la marca Soberana en Europa en septiembre del año pasado.

La carrera por conseguir estos objetivos empezó el 13 de agosto de 2020, día en que el fallecido dirigente comunista Fidel Castro hubiera cumplido 94 años. Fue entonces cuando los cubanos recibieron la noticia de que el país estaba desarrollando una vacuna contra el coronavirus.

Desde entonces, a pesar de la crisis económica que atraviesa el país, de que sus reservas en bancos internacionales están en mínimos históricos, según el Banco Internacional de Pagos; de que el país dispone de recursos decrecientes para comprar insumos en el extranjero y las importaciones cayeron un 34 por ciento en 2020, según las estadísticas del Fondo Monetario Internacional, Cuba se ha volcado en desarrollar vacunas lo antes posible.

Hasta el momento esto es algo que solo han logrado las principales economías del mundo o grandes empresas transnacionales. 

Los candidatos vacunales

Desde agosto pasado, Cuba ha anunciado, uno tras otro, la creación de vacunas, para un total de cinco propuestas: Soberana 01, Soberana 02, Mambisa, Abdala y Soberana Plus.

De estas, dos han llegado a la fase III: Soberana 02 y Abdala. Su eficacia está siendo probada desde marzo en unas 80.000 personas en las dos principales ciudades del país: La Habana y Santiago.

Los estudios de fase III son lentos porque implican no solo administrar la vacuna ―en el caso de los candidatos cubanos se trata de tres dosis―, sino de esperar a que un número determinado de participantes en el estudio se contagien del virus y desarrollen la enfermedad.

La eficacia de la vacuna variará en función de qué proporción de los que enfermaron integraban el grupo que recibió el placebo y cuántos fueron los que sí recibieron el tratamiento.

Por esta razón, para acelerar el proceso, muchos de los estudios de la fase III que sí han concluido se realizaron en múltiples países al mismo tiempo, en zonas especialmente afectadas por la pandemia. Pfizer/Biontech, por ejemplo, desarrolló la fase III de su vacuna en 162 puntos diferentes de Estados Unidos, Brasil, Alemania, Sudáfrica y Turquía.

Cuba, en cambio, solo está contando con la colaboración de Irán para probar la eficacia de Soberana 02 y en el caso de Abdala lo está haciendo en solitario.

Pero las autoridades parecen no estar dispuestas a esperar a que estos dos estudios finalicen y se determine si realmente los candidatos cubanos reducen el riesgo de enfermar gravemente de covid-19.

Según la información publicada en el Registro Cubano de Ensayos Clínicos, los estudios terminarían en julio para Abdala  y en noviembre para Soberana 02. Sin embargo, desde finales de marzo, unas 270.000 personas ya están recibiendo los dos candidatos vacunales en lo que las autoridades han llamado “estudios de intervención”.

Y, a finales de abril, se anunció que casi toda la población de La Habana, alrededor de 1,7 millones de personas, también será inoculada con Soberana 02 y Abdala en mayo.

Al hacer este anuncio la jefa del Departamento Nacional de Atención Primaria del Ministerio de Salud Pública, María Elena Soto, no mencionó que la eficacia de los candidatos aún no se ha probado y que estos son, por el momento, precisamente eso: candidatos. Solo recordó a la población que tras recibir la primera dosis no deben confiarse, que deben esperar a que “la inmunización se complete” con las siguientes inyecciones.

Opacidad

Otros países autoritarios como China o Rusia han seguido estrategias similares: han suministrado vacunas a su población sin antes concluir las tres fases imprescindibles de un ensayo clínico. Esto se ha justificado como una necesidad ante la emergencia sanitaria que supone la pandemia, ya que el riesgo que puede suponer una vacuna puede ser menor al que representa el coronavirus.

Sin embargo, el caso cubano es especial por la opacidad de la información sobre sus dos candidatos en fase III, aun en comparación con los fármacos chinos o rusos.

Sobre la seguridad o eficacia en humanos de Soberana 02 aún no se ha realizado ninguna publicación. Solo existe un artículo científico sobre su eficacia en ratones.

En redes sociales y programas de televisión, las autoridades han difundido una gráfica en la que se muestra que después de que 44 personas (de las que se desconoce la edad) recibieran dos dosis de Soberana 02 y una de Soberana Plus, el 91 por ciento de ellos desarrolló anticuerpos específicos contra el coronavirus.

Pero como han señalado expertos en inmunología como Pérez-Riverol, esta gráfica no evidencia que estos niveles de inmunidad sean suficientes para neutralizar el coronavirus u ofrecer protección a medio o largo plazo.

Sobre la seguridad y eficacia del candidato vacunal Abdala, sencillamente se desconoce todo.

Hasta el momento, la única publicación sobre el uso en humanos de un candidato cubano es sobre Soberana Plus. Sin embargo, este fármaco solo se probó en un grupo de 30 pacientes ya recuperados de covid-19 y no se está planteando como una vacuna que prevenga la enfermedad, sino como un refuerzo.

En contraste, laboratorios estatales o empresas chinas tenían, a mediados de abril, cinco candidatos en fase III y el gobierno de ese país ya estaba suministrado tres de ellos a la población, según una base de datos de vacunas contra el covid-19 publicada por la OMS. De cada uno de los cinco candidatos chinos en evaluación existían ya publicaciones sobre su uso en humanos, según un recuento realizado para este reportaje.

Tres de los fármacos chinos difundieron sus resultados en The Lancet, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, y otro en la revista de la Academia Americana de Ciencias Médicas (Jama).

Uno de los candidatos desarrollados por la farmacéutica china Clover, que como Soberana 02 o Abdala empezó su fase III en marzo, ya ha publicado resultados preliminares de su estudios de la fase I en The Lancet.

Pese a la importancia que tiene en el mundo científico difundir resultados de las investigaciones, los candidatos cubanos se encuentran entre los más opacos del mundo. De los 20 candidatos vacunales que a mediados de abril se encontraban en la fase III de ensayos clínicos, de solo seis no existen publicaciones sobre estudios clínicos en humanos. Dos de ellos son los candidatos cubanos.

Un caso similar a Cuba es el de Kazajistán, una antigua república soviética en Asia Central, que también tiene un candidato vacunal en fase III, del que apenas se cuenta con información pública y que se ha anunciado que será suministrado a la población.

Sin embargo, las autoridades kazajas no han negado a su población vacunas de eficacia probada y han inoculado dosis chinas y rusas. Cuba, en cambio, está apostando exclusivamente por sus productos.

Y los está desarrollando prácticamente en solitario.  En la actualidad, instituciones y empresas de todo el mundo se están aliando o colaborando para avanzar más rápido en el desarrollo y producción a gran escala de la vacuna, algo que constituye un desafío incluso para grandes transnacionales y países con muchos recursos. Los laboratorios cubanos, pese a sus limitaciones, no están integrados en esfuerzos internacionales.

Abdala es desarrollada por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) mientras que Soberana 02 ha sido creada por el Instituto Finlay de Vacunas.

Ambas son instituciones prestigiosas en Cuba y, anteriormente, han participado en el desarrollo de vacunas, como suele resaltar la propaganda gubernamental. Sin embargo, en el discurso oficial se tiende a eludir el hecho de que las anteriores vacunas fueron creadas durante periodos largos y, con frecuencia, con la colaboración de otros países o instituciones internacionales.

La vacuna contra la meningitis tipo B y C, uno de los grandes éxitos de la medicina cubana, necesitó nueve años para desarrollarse, prácticamente toda la década de 1980. Y para los estudios finales del candidato se contó con la asistencia de la OMS y los CDC de Estados Unidos. Posteriormente, esta vacuna se logró comercializar a gran escala en países africanos, con la colaboración de Brasil, como explicó en una reciente entrevista el doctor Luis Herrera, un experto en vacunas y fundador del CIGB.

Otra vacuna cubana exitosa, la de la hepatitis B, se ha logrado comercializar a nivel internacional gracias a una alianza con la farmacéutica francesa Abivax, que colaboró para que fuera posible realizar estudios de la fase III en varios países. La vacuna cubana contra la meningitis de origen bacteriano también fue desarrollada con la Universidad de Ottawa, Canadá.

Propaganda

Pese a la escasa información real de la que se dispone sobre Soberana 02 o Abdala, los candidatos vacunales cubanos contra el covid-19 se han convertido en uno de los temas más presentes en la propaganda oficial.

Los medios estatales han producido y reproducido la imagen de Cuba como el primer país de América Latina y el Caribe en desarrollar vacunas propias en fases avanzadas de investigación. El esfuerzo por producir la vacuna ha sido constantemente exaltado y se ha utilizado para recalcar que Cuba es una potencia médica y farmaceútica sin igual en la región. Esto incluso condujo a que funcionarios del régimen sugirieran ideas falsas en medios oficiales, como que los candidatos cubanos contaban con el aval de la OMS y que podrían convertirse en la esperanza de todos los países pobres del mundo.

La oficina en Cuba de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) tuvo que desmentir esto.

El despliegue propagandístico se intensificó a comienzos de este año. El 20 de enero, cuando el demócrata Joe Biden tomaba posesión como presidente de Estados Unidos y prometía vacunar en 100 días a 100 millones de personas, la propaganda cubana lanzaba su particular respuesta a la consigna: “Cuba alista 100 millones de dosis de vacuna anticovid-19”.

¿Qué quería decir exactamente que Cuba “alista” ese gran número de dosis? Más allá del titular que se vendió a la población y al resto del mundo, la noticia en sí era más realista: “Cuba crea las capacidades para producir 100 millones de dosis de la vacuna Soberana 02 contra la covid-19”. Fue realmente lo que anunció el Instituto Finlay, líder del proyecto, una afirmación que puede resultar tan grandilocuente como vacía en la práctica, una técnica habitual en la propaganda oficial.

Después, según avanzaban los estudios, las autoridades se encargaron que participaran en ellos periodistas estatales que transmitieran el entusiasmo oficial.

El director de la revista Temas, Rafael Hernández, publicó una foto suya en Facebook del momento en que recibía una inyección y confirmó que participaba de la fase II de Soberana 02.

Leticia Martínez, otra vocera gubernamental que también fue parte del ensayo, reportó su evolución en Facebook. “Me siento bien. Nada raro en mí. Solo un ligero dolor en el hombro izquierdo, que no duró más de dos horas. Nada de fiebre, ni malestar. Espero que en mi cuerpo se comprueben las buenas respuestas que necesitamos. Confío en ello”, contó.

Los medios oficiales, además de informar puntualmente de la evolución de los candidatos y realzar el interés internacional que están atrayendo, han convertido el asunto en una cuestión de fe e ilusión. “Miles de cubanos inyectados y crece la esperanza en el alma nacional”, titulaba recientemente Granma.

Pero lo cierto es que hasta la fecha, las únicas medidas de eficacia garantizada que tiene la población para protegerse contra la pandemia son las que Cuba lleva aplicando desde marzo de 2020.

“Solo tenemos las máscaras, el distanciamiento, evitar las aglomeraciones y ambientes cerrados y practicar higiene personal y de superficies. La única vacuna utilizable y eficaz en Cuba hoy es cumplir las medidas sanitarias”, comentó el científico Pérez Riverol en otro post.

Pero esto tampoco es sencillo en un momento en el que la escasez de alimentos y otros artículos de primera necesidad convierte en inevitable hacer colas durante horas para comprar alimentos.

A esas colas que él no padece pero sus sobrinos sí, son las que teme Gustavo, el anciano de Miami. Y teme, en particular, a lo que pueda sucederle a su hermano Carlos Alberto. Para él, la perspectiva de recibir una vacuna y mucho más una de eficacia probada parece aún algo lejano. 


Del Nudo Gordiano y otras sublevaciones

Jamás aprendas a defenderte de las ramas que no te sostienen. Como yo lo aprendí, con la agonía del firmamento en la laguna, jamás.

Francis Sánchez ‒Vertical


La poesía como forma de rebelión; como discurso que se opone a las circunstancias del desarraigo; como legitimación de esa cólera que desanda el desterrado. La poesía como reclamo de libertades es también posible. El poemario Nudo Gordiano, de Whigman Montoya Deler, lo demuestra a cabalidad y desde una eficacia poética que únicamente se logra cuando la sinergia entre autor y escritura, al unísono, rebasa los escollos de la gratuidad literaria.

Nudo Gordiano no es un libro de ordalías, sino de esas otras premisas que no esquiva la aspereza implicada en toda sublevación: el rompimiento con las reglas de un establo que impone la sumisión y los recatos como fórmulas de existencia. Ante esos límites se rebela el poeta ya en los versos de su primer cántico, La Casa de las Hojas (la sede del miedo):

“La culpa no es de la Casa de las Hojas

sino de los habitantes de la casa-isla

y los desmochadores.

La culpa es del tirano”.

Más que una escritura que cincela sus emociones desde una distancia obligada ‒la terrible diáspora como sitio de todos y de nadie‒, los textos que reverberan en Nudo Gordiano replantean toda visión poética anterior respecto a una isla ‒sede del miedo y del sesgo‒ enemistada consigo misma. Sin embargo, estos textos tampoco se forjan como lamentaciones hilvanadas a destiempo, ni buscando el escarceo o la expiación, sino que advierten sobre esa certidumbre inmisericorde donde solemos evadirnos, en tanto nadie es poeta de sí mismo. Tiro al blanco, un poema de soberbias, sirve como umbral hacia un destino que duele, pero también salva:

“Una tierra

rodeada de otras tierras no hace puerto

tampoco

una

con un pedazo de mar

te hace marinero.

Puedes vivir en una isla

y no conocer el puerto

los peces

incluso

no conocer la sal que seca y salva.

Aun así

el Martín Pescador

que vuela

y atrapa con los ojos cerrados

en un lago o río

vuelve

a la misma rama

seco

con su presa”.

Al igual que Alejandro Magno ante el reto de su nudo gordiano, Whigman Montoya Deler enjaeza su decisión ante la emboscada de resignarse o rebelarse. Trasciende la opacidad que contuvo el gesto del conquistador ‒“es lo mismo cortarlo que desatarlo”‒ para negarse al silencio de discursar la isla que lleva dentro; pero no la isla que recuerda, ni aquella otra que bien podría fabular desde cualquier prerrogativa o motivación. Prefiere cercenar su dilema, su propio nudo, desde el dolor que rezuma ser abandonado por la isla y, aun así, erigir una voluntad que nombra Esquejes:

“Si acaso pudiera ser como un arbusto

preferiría la Acacia del Negev

de mi inhóspito sur erosionado.

Si tuviera tan sólo pocas ramas

cortaría primero los brotes

algo similar a una uña

siempre por debajo de un nudo

quizás una falange:

el nacimiento de un hijo

bien vale perder parte de un dedo.

Si no brotara, quitaría las ramas tiernas

tal vez mi labio inferior que tanto adoras

o mi lóbulo de Buda.

No importa que se vaya la suerte

con tal que me naciera un hijo.

Si tampoco se diera

renunciaría a los tallos más gruesos y fuertes

¡seguro serían mis manos!

qué importa si no escribo unos versos

tan solo si tuviera un hijo.

Aún, de no nacer, amputaría las estacas

tan seguro como todavía estar de pie.

Qué importa que mañana no pueda

si de un brote, una rama, un tallo

o una estaca, me naciera un hijo”.        

Narrar el origen, sin importar si este trasciende o vacila ante la mordedura del destiempo, requiere entregar el cuerpo hasta ayer invicto. Vetar el origen, oficio fácil que se ampara tras la renuncia, apenas demanda el esfuerzo de sellarse el alma. En Nudo Gordiano no existe el silencio. Allí están todos los gritos contenidos que la Historia dejaría huérfanos en pos de una épica vacía en sus propios alardes. El poeta sabe los riesgos que entraña reinterpretarse a sí mismo. Sabe que transfigurarse en hereje conlleva sostener todos los llantos; todas aquellas reminiscencias que no envejecen, que acechan, que hieren en ese costado vulnerable donde agoniza la fe y el reencuentro con alcoholes menos feroces.   

Un texto como El fusilado más hermoso del mundo, no es un remordimiento, sino un recordatorio del precio a pagar cuando te debes a la inclemencia de “ser” y “estar” cuando los árboles deciden deshojarse a despecho del poeta y de los muros:

“Ni aun marcados por las balas

los muros de piedra dejan de ser de muros

ni las piedras dejan de ser piedras.

La tapia a sus espaldas

miles de ojos afilan sus cañones.

No hay desnudo más bello que el de la piedra

sobreviviente a los siglos

la ola o el viento la desviste y cincela

el faro y la isla por testigos.

Yo también tiré la piedra

escondí la mano del decreto

en mis profundos agujeros

mano-tubo de lava

luego

garra de mis deposiciones.

Él era el fusilado más hermoso del mundo

lo desnudó mi palabra reductora

pero él estaba ahí

como una estalagmita que sale de su cueva

propia luz

con su verdad de a gota.

Ni aun abrazado por los plomos

su cuerpo de sangre dejó salir las balas

él fue su propio muro

pecho de muro”.

Leer Nudo Gordiano no deja lugar a la indiferencia. Nos obliga a sangrar por el devenir, si es que acaso logramos librarnos del simulacro del presente y de los fetiches individuales que nos marcaron el pasado colectivo. Es un poemario que nos impone una deuda, sin apenas margen para intentar saldarla. Un poemario que, semejante a un rosario y sus veinte misterios, nos devuelve la gratitud por aquellos que, como Whigman Montoya Deler, alzan su voz poética por nosotros y para nosotros:

“Atados de pies y manos

un nudo en la garganta.

La pena, el hambre

o simplemente el amarre sobre nuestros pasos

en la colegiala: su cabeza y su cinta

o el nudo del kimono viril

devenido metal en la cintura espía

ese que te regula tras la puerta de tu casa

a la salida de tu patria o a la entrada.

Tantos nudos pueden ser tan intensos

/que desaten

pisemos los cordones

y no podamos agacharnos.

¡Tanto nudo gordiano debe ser cortado!

¡Tanta mano y poco filo!

Un Alejandro

da igual cómo se haga

pero uno grande

frente al que ató con astucia

a una isla

su lanza y su yugo”.


Una sociedad con un pie en la tumba

El 6 de junio sabremos si los peruanos se suicidarán en masa. Leo en el diario Expreso una encuesta que demuestra que Pedro Castillo hoy “sólo” aventaja por 3.2% a Keiko Fujimori. Me recuerda, no sé por qué, una anécdota cubana de José María Eça de Queiroz. El escritor y diplomático portugués visitaba a su médico en La Habana (vivió dos años en Cuba) y le explicó sus síntomas. Era, por supuesto, hipocondriaco. El galeno le aseguró que no tenía nada, que estaba muy bien. “Eso me consuela –le dijo el novelista-. Me moriré en perfecto estado de salud”.

Los peruanos morirán en perfecto estado de salud. Se suicidarán en pleno goce y disfrute de sus facultades mentales. El sistema democrático funciona extraordinariamente bien. Las elecciones son transparentes. Es verdad que Pedro Castillo no le lleva los 20 puntos que le sacaba a Keiko Fujimori al día siguiente del sorprendente triunfo de ambos en las primarias; y también es cierto que la tendencia de las encuestas parece que perjudican a Castillo, pero basta un puñado de votos para inclinar la balanza.  

En realidad, basta sólo un voto extra en el platillo de Castillo para que gane las elecciones y precipite al país en el desastre mayor. En Chile, el gran referente de Perú, las recientes elecciones a la Asamblea Constituyente demostraron que la izquierda independiente y el Partido Comunista están en su mejor momento, aunque sólo votó el 41% del padrón electoral. Hay un cierto hartazgo de los partidos tradicionales. 

Me lo dijo Juan Claudio Lechín, el escritor boliviano, un gran experto en la conducta de los comunistas: “En Chile y Perú los camaradas se han dedicado eficazmente a destruir a los partidos políticos, presentándolos como insalvables focos de corrupción. Por eso han salido muchos jóvenes a las calles a destruir todo lo que no podían saquear o llevarse a casa. Ha sido una labor de demolición en la que todos hemos colaborado activa o pasivamente con nuestro silencio cómplice”. Lechín tiene razón.

La encuesta publicada en Expreso apareció antes del primer debate presidencial entre Keiko Fujimori y Pedro Castillo, realizado en Chota, Cajamarca, en la que quedó claro que el maestro rural no tenía la menor idea de cómo gobernar o cómo crear empleos. Después de esa cita han aparecido otras dos encuestas en las que Castillo tiene unos cinco puntos de ventaja. Keiko Fujimori tiene que obrar milagros para ganar la elección.

¿Puede hacerlo? Por supuesto que podría hacerlo. Todo está en que demuestre a los peruanos que sabe crear un clima social proclive a la continuidad del crecimiento económico en el que sus connacionales se encuentren reflejados. No tiene mucho sentido el mensaje anticomunista. El peruano pobre, que es la mayoría, no cree o no le importa lo que sucede en Cuba o en Venezuela. Tiene una pésima opinión de los venezolanos que han “invadido” a Perú, o supone que Perú no es Cuba ni Venezuela, y, por lo tanto, lo que ocurrió en esos desdichados países no les va a suceder a ellos. 

Los peruanos de a pie, sencillamente, no está inmersos en un debate ideológico. Alguien que es capaz de votar por Castillo, o que encuentra simpático su sombrero y su cabalgadura, no tiene la mínima información que se requiere para darse cuenta del problema en que está metiendo al país, o lo que significa gobernar a una nación en el momento en que existe un evidente cambio de paradigmas. 

Tampoco recuerdan las virtudes y defectos de Alberto Fujimori, un ingeniero de ochenta y dos años. El Perú de nuestros días es muy diferente al que lo vio triunfar frente a Mario Vargas Llosa, o gobernar tras el desorden del primer Alan García. Ningún peruano de menos de 30 años puede recrear la angustia que se vivía cuando parecía que “Sendero Luminoso” iba a ganar la partida. Fujimori fue un gobernante de la década de los noventa del siglo pasado. A su hija le toca salvar a Perú aquí y ahora. Ojalá se den cuenta los que piensan abstenerse o votar en blanco. Estarán apoyando a Castillo.


Martí perdido en la telaraña de la Matrix

En un nuevo aniversario de la muerte de José Martí, un par de anotaciones al margen:

a) Martí no fue un guerrero en la Matrix, de serlo nunca se hubiera tomado demasiado a pecho las descalificaciones de que era objeto por algunos de sus compatriotas involucrados en la guerra contra España. Parece que su mayor error no fue la imprudencia o la precipitación en Dos Ríos sino, antes que eso, haberse dejado llevar por su indignación, por el deseo de «callarle la boca» a sus detractores -los cuales lo acusaban de capitán araña o simplemente ponían en duda su honestidad y capacidad- con una carga heroica.

Este impulso del ego, del orgullo herido o como se prefiera llamarle, suele estar en la raíz de casi todas las decisiones disparatadas y constituye una debilidad imperdonable en cualquier combate, sea de la naturaleza que sea (física, intelectual, etc.).

b) Relacionado con lo anterior: Para lograr la liberación de países como Cuba, donde hacer picadillo a quien sobresale en prácticamente cualquier campo o circunstancia constituye un deporte nacional, se necesitan, más que héroes, hombres y mujeres avezados en la recurrente tarea de ningunear a los saboteadores y envidiadores, que siempre son legión. Individuos capaces de observar, con una mezcla de compasión y humor, el disparatado espectáculo de la tragicomedia humana, y de actuar en libertad, psicológicamente a salvo de la dependencia egotista. Gente, en fin, que no se deje «cohetear» (manipular, empujar al charco hediondo), para utilizar un modismo vigente en la Cuba que dejé atrás hace 20 años.


Originalmente publicado en mayo de 2019 en Neo Club Press


‘Procesados en ausencia o extraditados mediante la cooperación jurídica internacional’

El fiscal José Luis Reyes Blanco, invitado del inefable Humberto López, ha asegurado en el programa de la televisión cubana Hacemos Cuba que las leyes allí permiten el juicio de ciudadanos que no se encuentran en el país. Según Reyes, “aquellos individuos» que financien, convoquen o coordinen estas acciones «pueden ser procesados en ausencia o extraditados mediante la cooperación jurídica internacional”.

En Cuba, estas «acciones» puede ser tan peligrosas o aterradoras como incluir símbología nacionalista en un performance u ofender artísticamente la sensibilidad patriótica del pueblo combatiente. Ironizar con la figura de Fidel Castro, por ejemplo, quien según Abel Prieto «es amado entrañablemente por los cubanos patriotas», pudiera ofender artísticamente la sensibilidad patriótica del pueblo combatiente. Y así.

En el exterior, sobre todo preocupan al régimen las convocatorias anticastristas en las redes sociales, que cada vez se vuelven más contagiosas gracias al avance de Internet, y toda clase de soporte y coordinación que beneficie directamente al cubano de a pie, a quien el Estado intermediario insiste en mantener bajo su bota.


Armando y Ángel de Fana en Viernes de Tertulia

Viernes de Tertulia, el evento artístico y literario que coordina en Miami el escritor Luis de la Paz, regresa a sus presentaciones con público presencial para un encuentro y conversatorio con los hermanos Ángel de Fana y Armando de Fana.

Fecha: viernes 21 de mayo de 2021
Hora: 8:00 de la noche
Dirección: 111 SW 5ta. Avenida
Más información en el (305) 786 747-1877.

Durante el evento se presentará el libro Mis pinturas en el presidio político cubano, de Ángel, y Mangos 105, memorias de mi familia, de Armando.

El programa Viernes de Tertulia es una producción del Creation Art Center, organización fundada por Pedro Pablo Peña (†) y dirigida por Eriberto Jiménez.

Usamos cookies para brindarle la mejor experiencia posible en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio, acepte nuestro uso de cookies.
Aceptar
Privacy Policy